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domingo, 4 de febrero de 2018

Kokoro está embarazada

Fanzine fotmato A4 al medio (20,5 x 14,5 cm) 16 páginas blanco y negro más tapa.en tres tonos. Autor: Juampa Camarda (http://juampacamarda.tumblr.com/) Edita: Ediciones Noviembre (http://edicionesnoviembre.blogspot.com.ar/)


Kokoro es la perrita no antropomorfizada, aviso.

¿Qué onda?

Juampa Camarda tiene una perra ChowChow llamada Kokoro. Kokoro suele aparecer en su otra tira, un poco más autorreferencial o autobiográfica que ésta, llamada El Gordo Sin Remera, pero aquí, un poco en línea con Corré, Wachín! de Nahuel Sagárnaga, pero cambiando al alter ego de Juan, el gordo sin remera, y a su compañera por Dogo y Doga, los protagonistas de "Doce Películas comentadas por dos perros" (otra historieta de Juan publicada en similar formato y también por la editorial comandada por Brian Janchez), la cosa pasa por los dueños y su perra, o los perros y su mascota, o algo así.
Es que, sí, los dueños de Kokoro son perros también, pero antropomórficos, en un mundo de humanos. Si nadie se pregunta cómo pasa eso en otros universos dibujados, Camarda no piensa responderlo en el suyo, y me parece fenómeno.



Si esto no te saca una sonrisa, sos un
desalmado o probablemente un gato.

¿De qué se trata?
Dogo y Doga viven con su perrita chow chow Kokoro, y a raíz de un artículo que Dogo halló en Google, deciden llevar a la perrita de casi tres años a castrar, pero como bien indica el título (no es ningún spoiler) cambian de idea y optan por buscarle un novio a la pichicha.
Cada página de esta historieta tiene una impronta encantadora, ayudada por el estilo de Juampa, limpio, austero, pero muy, muy expresivo.
Aunque claramente ser dueño de un perro ayuda a reforzar ese efecto, además de reírme mucho, la sonrisa se me quedaba instalada entre remate y remate. Destila ternura, pero de un modo no empalagoso. Lo que les dije: ENCANTADOR.
Kokoro, a diferencia del Wachin de Sagárnaga, no habla, ni piensa, ni lleva en sus hombros la carga de la acción y el humor, pero no lo necesita. Le alcanza con ser así como es un perro. Son las reacciones y acciones de Dogo y Doga los que mueven los hilos de la comicidad y la trama con sus reacciones a lo que hace/no hace la perrita.


¿Quién debería comprar Kokoro Está Embarazada?
Obviamente, si has apreciado las otras obras sobre perros y sus dueños de Ediciones Noviembre, vas a adorar este breve pero disfrutable fanzín. Lo mismo si sos dueño de un perrito que adorás, si te gustan los pichichos, y si no sabías de esta historieta y te enganchaste con Juampa siguiendo sus posteos de Facebook de su tira El Gordo sin Remera. En serio, el laburo a conciencia, los recursos expresivos y el humor agudo de Juampa Camarda merecen que hagas tu aporte a la próxima bolsa de Alimento Balanceado de la encantadora Kokoro, que como buena It-dog, tiene su sitio (de la perra real, no la dibujada) en Instagram, @kokorothechowchow
¿Y Juampa? Bueno, Juampa no se conforma con el balanceado, al menos pagale un sánguche de chorizo, che, si no, va a terminar siendo el Flaco Sin Remera.

MAX KING

miércoles, 11 de junio de 2014

El Sabio de Sión

Libro formato 14 x 20 cm, 56 páginas blanco y negro, tapa a dos tintas, encuadernado rústico. Editado por Ediciones Noviembre y Llanto de Mudo. Autor: Brian Janchez. Sitios de las editoriales: http://edicionesnoviembre.blogspot.com.ar/ , http://llantodemudo.blogspot.com.ar/ . Sitio del autor: http://brianjanchez.blogspot.com.ar/

Tapa simple, limpia, contundente. No es espectacular, pero cumple.

¿Qué Onda?
Después de cansarse de hacer Shloishim en Historietas Reales, Brian Jánchez quería hacer algo nuevo al estilo de El Granjero de Jesú, de Angel Mosquito.
Vamos a refrescar un dato: Historietas Reales es un maravilloso blog donde todos los días se publica una página de historieta o tira, de corte autobiográfico (aunque ahora no tanto). Allí publican grandes historietistas actuales entre los que están algunos amigos de la casa como Fran López.
Brian logró entrar aquí luego de hacer méritos en Semana Onírica (http://semanaonirica.blogspot.com.ar/).
Volvamos, fines del año 2008, Brian se cansó de hacer Shloishim y en vez de historietas autoconclusivas largas, quería hacer historietas autoconclusivas, pero cortas. Es así como comienza a hacer El Sabio de Sion, tira cuyo nombre se explica, para que dejen de romperle las bolas a Brian, en el propio libro.


¿De qué se trata?
Brian desarrolló esta tira durante el 2009, sin solución de continuidad con la ya mencionada Shloishim, por lo que el punto de evolución de su dibujo obviamente, a la luz de este 2013, atrasa cuatro años.
Se narra la vida de Janchez en 36 entregas entre fin del 2008 y octubre de 2009 en resúmenes muy graciosamente narrados por el protagonista.
En medio de ese laburo, Brian se fue a vivir seis meses a Israel. Cuando empieza la tira, está tratando de sacar el pasaporte.
Dicho esto, hay que hablar de la calidad del material. El estilo de Brian es tan limpio que, aún cuando el original venía coloreado en cian (como la tapa del libro), al pasar al gris, no se pierde nada de lo que lo hace bueno. El material es igualmente efectivo y yo se lo adjudico al guión. Brian escribe muy gracioso. Hace poco leí una crítica de Roberto Barreiro sobre este mismo libro en el que metía el cuchillo en la herida de la historieta autorreferencial. Atendí a sus argumentos y sí, en un punto, es un poco pajero hacer historieta siempre hablando de uno mismo, pero, por otra parte, el historietista siempre está haciendo eso con sus personajes, poniendo algo de sí mismo en ellos. Y encima, Brian lo hace con mucha gracia, tanta que te olvidás de pensar que la historieta autobiográfica puede irse muy facilmente hacia el narcisismo.
Quien esto escribe confiesa su imposibilidad de hacer historieta cómica autobiográfica. Hice el intento de concebir algo para ofrecerles a los de Historietas Reales porque, como Brian cuando empezó con Semana Onírica, yo también sueño con ser como Max Aguirre, como Angel Mosquito o como Fabián Salazar y publicar entre esos grossos. Pero me topé con mi tara para ser cruel conmigo mismo para hacer humor. Brian no tiene esa tara. Brian puede reírse de su laburo (de SUS laburos, ya que ha tenido varios desde McKosher hasta acá adelante y hasta allá atrás) de su estado físico, de sus derrotas al pool o al basquet, hasta de su propia religión, y lo escribe deliciosamente cómico. Brian se toma en serio el no tomarse en serio. Por eso, aunque haga historieta sobre sí mismo viviendo su vida rutinaria, uno la pasa bien leyendo la historieta como si leyese Asterix.
Si no bastaba con las historietas para convencerse de lo divertido que es leer a Brian, al final del libro está el Diario de Viaje por Medio Oriente, que Brian posteaba en su blog personal mientras vivía en Israel. El mismo estilo, pero sin dibujos.


¿Quién debería comprar El Sabio de Sión?
Aquel que venga siguiendo a Brian desde sus laburos anteriores, no se verá defraudado por este tomo. Acaso no esté a la altura de Shloishim (no puedo saberlo, no lo leí pese a que todos me dicen que es lo mejor que hizo Janchez), pero no defrauda al fan. También aquellos que disfruten lo que se publica habitualmente en Historietas Reales. Y los que disfrutamos el humor en casi todas sus formas.
Si buscás Los Protocolos de los Sabios de Sion y te topaste con ésto, lamento informarte que este libro no es lo que buscás. Es como buscar el último disco de Violetta y encontrarse con la famosa canción de Alcides, o como buscar un libro antisemita y encontrarse con uno de chistes escrito por Norman Erlich.


MAX KING

miércoles, 7 de mayo de 2014

Comic Sans

Fanzine formato 14,5 x 20 cm, 24 páginas blanco y negro tapa color. Editado por Ediciones Noviembre. Autor: Brian Jánchez  (http://brianjanchez.blogspot.com.ar/) Sitio de la editorial: http://edicionesnoviembre.blogspot.com.ar/
Claramente no fue Brian el que se mató para hacer esta tapa, lo cual se agradece, porque Brian es un capo.

¿Qué onda?
Dejo el cambio de volante de Ediciones Noviembre para la reseña de El Sabio de Sión y me enfoco en este claro ejemplo de Fanzine editado por Editorial establecida. ¿Por qué digo que es un fanzine? Porque tiene dos características de los fanzines: el editor es el autor y el contenido es lo que al autor le pintó hacer.
Este fanzine reúne lo que Brian indica que son ejercicios de humor. Tanta es la confianza de Brian en su material pese a que son sus palotes humorísticos (tampoco tanto, ya venía haciendo Topati, para diversos medios, como la ya comentada Cripy) que le puso de título el nombre de la peor fuente simil de letra de imprenta hecha a mano que jamás se haya diseñado: Comic Sans. Lo primero que se ve al abrir la revista es una brevísima historia de la tipografía extraída de Wikipedia. Uno, entonces, se pregunta si el tal Vincent Connare puede salir de su casa sin que lo insulten por diseñar ese aborto. Si quieren colaborar en esta causa, acá tienen la foto del mentado.

Véanlo, éste hombre es el creador de una tipografía chota que inunda los powerpoints de gatitos y demás boludeces hechas por gente que ni puta idea de diseño... o de buen gusto.
También es Brian el que declara que es un fanzine. A confesión de parte...

¿De qué se trata?
Adentro de este fanzine no hay historias. Hay chistes. 19 páginas de chistes mechadas con reflexiones del autor sobre el humor y su relación con él. Brian es un gran historietista cómico, pero se asumía como ajeno al chiste gráfico. En este fanzine despunta el vicio y, como humorista gráfico devenido historietista cómico que soy (amateur, sí, amateur, te lo admito) mi opinión personal es que lo hace con suma eficacia. No, no es Bill Watterson, ni lo intenta. ¿Todos los humoristas gráficos deberían aspirar a ser como el autor de Calvin & Hobbes? Pues no, y Brian demuestra que no aspira a eso, sino a ser Brian Jánchez, lo que ya está más que bien, qué joder.
Repasemos los contenidos para que vean que no hablo por boca de ganso o porque quiero quedar bien con Brian para que me edite algo en Noviembre (cosa que agradecería, si tuviera algo para que Brian me edite), sino que he leído la revista.
El breve menú inicia con la editorial del propio autor, luego dos páginas con sendos chistes de cuatro viñetas, del tipo que podés usar en tira en la página final de un diario.
Luego hay un ejercicio para el lector: un chiste de ¿Sabés cómo te dicen a vos? con los globos de respuesta en blanco para que el lector complete a mano, usando a Charly Brown y Peppermint Patti como personajes y con cuatro hermosos ejemplos abajo, en letra pequeña. El chiste obviamente está en esos cuatro ejemplos.
Luego, otra tira más, un hermoso ejemplo de chiste de doble remate. Enfrente, un chiste de viñeta.
Tras la reflexión sobre los chistes de "Cómo te dicen a vos" viene un chiste tan gracioso como incorrecto y dos páginas completas de una historieta sobre cómo ser gracioso, que me recordaron a aquellas páginas de Grondona White en la Hum® o en la MAD sobre un tópico particular.
Un excelentemente construido chiste de hinchas de fútbol,  un dibujo con un texto que habla sobre el personaje dibujado.
Otra tira sobre el amor, la histeria y no saber darse por vencido, un chiste interactivo donde uno puede ser el protagonista sin siquiera tener que saber dibujar, una reflexión sobre Chris Farley y cierra con una historieta de superhéroes de dos páginas que en sí es un chiste, claro.

Francamente, pese a la desconfianza inicial que generó estos ejercicios, la capacidad cómica de Brian se despliega sin problemas en estos trancos cortos. Lo suyo es el humor, y lo puede ejercer en las longitudes que quiera. Y encima tiene un estilo limpio y claro muy caro a mi gusto. Solamente una cosa le puedo criticar a Brian y es su aversión por las tildes. No me alcanza con que al final haya entendido todo lo que escribe, necesito que los acentos estén y estén bien puestos. Acaso pueda culparse a la tipografía que Brian usa en sus gobos de texto, pero sería una ironía: no solamente porque la falta de tildes se presenta en los otros textos de la revista y porque las tipografias modernas de todas las computadoras vienen ya programadas con todos los caracteres acentuados... hasta la tipografía del título de este fanzine venía ya con tildes cuando la lanzaron en el 94.
Más allá de eso, este fanzine demuestra ser un exitoso ejercicio y si estos son los palotes de Brian Jánchez en el humor gráfico, ya podemos regodearnos con lo que nos depara el futuro.

¿Quién debería comprar Comic Sans?

Pasando de los fans de Brian Jánchez, todos aquellos que quieran reirse un rato con chistes que sin ser la distinción de Les Luthiers, tampoco son Sin Codificar. No es una obra maestra del humor, pero es una pequeña balsa de risa en un mar muy escaso de revistas dedicadas al humor gráfico.

MAX KING

lunes, 21 de abril de 2014

Cripy Especial Nº 3

Revista formato A4, tapa color, interior blanco y negro 60 páginas. Editado por Cripy Comix. Sitio de la revista http://www.cripy.com.ar/

Una genial portada de Nahuel Sagárnaga, que refleja bastante la onda de la revista.
¿Qué onda?
Estaba pensando en qué revista iba a reseñar para esta segunda entrada del blog y no sabía de cuál hablar. Y entonces, camino al laburo, meto la mano en la mochila para sacar una de las revistas que tenía para leer. Agarré la Cripy y al agarrarla, me corté la mano con el filo de una de sus hojas. Siendo una revista de terror para niños, me resultó divertida la conjunción entre el cortecito, la sangre y el tópico que trata esta revista.
Y así es que encontré la segunda entrada del blog. Con un chiste filoso nacido del accidente más pelotudo que te puede pasar con una hoja de papel.

En su vida civil se llama Luis Roldán. Acaso sabiendo que su nombre da para un personaje de Alberto Olmedo y por eso puede generar chistes, Luis se hace llamar Lubrio y se dedica al dibujo humorístico, entre otras cosas. Es que se nota que para Lubrio, el humor es cosa seria.
Lubrio, además de hacer cosas deliciosas como Una Pequeña Variable, de co-organizar la muestra Dibujados y de dar clases de teatro, dirige y coordina (y también dibuja para) una revista virtual de historietas de terror para niños. Cripy, cuya versión regular y virtual puede conseguirse en el sitio arriba indicado, tiene su versión en papel en especiales más que jugosos. El número 3 es el que nos reúne aquí. Y este número trae una gran cantidad de obras de los más diversos autores. Por orden de aparición: Nahuel Sagárnaga (tapa), Lucía Miranda (retiración de tapa), Jon Amarillo (Mostrobot), Maléfico (Edgarcito, el nene atormentado, curiosamente no incluído en el índice), El Gory (Pum-Pum, hecha junto a Lubrio), Clemente Montag (Don Aníbal), Lubrio (Detalles), Parpaglione (Ficha coleccionable), José A. García y Matías Chenzo (Acampada), Luciano Galíndez (La Playa), De Rossi (texto Mitos Urbanos), Rapetti (Crema del cielo), Amadeo Balderrama (Póster de terror), Pibita Anacrónica (La Momia de Rahotep), Brian Janchez (Topati), El Pybe(La Cena Misteriosa), FSF (El Hombre del Rincón), Oenlao y Jesús Alarcón (Los Kazasustos), Pablo Elías (Monstruópolis), Emilio Ferrero (Malman), Panzarasa (Dr. Praxu y Cianuro, con Clemente Montag), Capitán Manu (ilustración del cuento de) Verónica Roldán (La caja de Música) y Guada (Humortalidad), para cerrar con la contratapa de Juan Chavetta.
Todo eso en 60 páginas, contando tapa, contratapa y retiraciones.

¿De qué se trata?
Cripy es una antología que reúne historietas cortas, o episodios cortos de historietas, más algún texto y un cuento corto. Este especial 3 tiene un surtido numeroso. Las historias giran en torno al terror, pero enfocadas al público infantil, lo que implica que si no tienen humor para niños es porque están protagonizadas por niños. Personalmente y sin desmerecer al resto de los autores, las piezas que más me gustaron de este especial fueron: Monstrobot, una breve historia de pibes viendo pelis de ciencia ficción terroríficas de los 50; Don Aníbal, joya de Montag con su estructura clásica de chiste, donde un aparentemente apacible viejo de barrio encierra en sí a un monstruo de hábitos alimenticios diferentes; Detalles, una historieta corta y contundente de Lubrio enmarcada en la ciencia ficción con miedito, muy sólida; las tres tiras de Topati, de Brian Janchez, de quien hablaré largo y tendido en la reseña sobre uno de los últimos libros que sacó; Malman, de Emilio Ferrero, tres tiras cómicas sobre un personaje malo, del tipo de villanos que a mí me gustan, los malos simpáticos.... y el cuento final merece párrafo aparte, así que, con permiso.
En el final hay un cuento de Verónica Roldán. La hermana del editor le borra, en cada edición, la idea maliciosa a todos de que está en la revista porque es la hermana de Lubrio. Cuando tuve la idea de hacer Fan de Fanzines, una de las cosas que ansiaba poder reseñar eran los cuentos de esta muchacha. No solamente las narraciones son fluídas y originales. Verónica jamás se excede en detalles al pedo, y cada palabra que pone aporta al clima que busca. Es algo que, para ser honesto, le envidio. El cuento que plasma esta vez es el de un niño que llega de vacaciones con sus padres a un pueblo cuya magia excede lo mundano. El misterio, lo fantástico, el suspenso y la emoción pasan como ráfagas suaves de brisa que te dan palmadas a medida que lo leés, como esa brisa que va llevando risas en el cuento. El cuento te deja una sensación de extrañeza, prueba de que la autora fue eficiente en lograr que te metas en esa historia, aunque no seas el menudo destinatario de la revista.

¿Quién debería comprar Cripy?
Quizás gente que no tenga miedo a cortarse con la agudeza de las historietas que hay en la revista, o con el filo de sus hojas, como me pasó a mí. O no, tal vez más que eso.
Los estilos son variados, lo que implica que una amplia gama de gente puede encontrar su espacio en esta revista, tal es usualmente el fuerte de las antologías, pero yo creo que, más que nada, la revista es para los chicos. Hoy en día muchas cosas que daban miedo a nuestros padres son suaves para los niños, así que pensar en una revista "de Terror" para niños no es delirante. Al cabo, Mike y Sully descubrieron que la risa genera mucha más energía que el miedo, y la Cripy es definitivamente una revista divertida, y con monstruos. De seguro Mike Wasowsky la compraría... y también Boo.

MAX KING