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miércoles, 23 de julio de 2014

Carlitos Año 2: "Héroes o demonios"

Libro, formato 22 x 15 cm, 72 páginas blanco y negro, tapa color, encuadernado rústico. Editado por Universo Retro. Autores varios. Sitio web de la editorial: http://www.universoretro.com.ar/
Tapa ilustrada por Flavio Luccisano que muestra los tres momentos más importantes. El primer episodio de Carlitos tenía mucho blanco en la tapa, éste tiene una ilustración como para poster de película.

¿Qué onda?
El primer tomo de Carlitos dejaba a este veterano perdedor encerrado en un manicomio, acusado de causar el incendio de donde, ataviado con el traje original de Batman de Adam West, rescató a una nena. Así lo confirmamos en Antología de Héroes Argentinos Volúmen 3, de la misma editorial, reseñada en este mismo sitio (ACÁ). Cuando Bizancio rescata a los héroes, encuentra a Carlitos en ese manicomio y le avisa que le va a mandar a alguien. Es en este número donde se verá qué pasó con esa promesa, aún cuando Bizancio ni pinte. Con el creador de Carlitos, Sebastián Ariel Rizzo como mente maestra detrás, él y otros guionistas arman un Carlitos fragmentado en siete historietas cortas que construyen la base del Carlitosverso que se viene, con aliados, enemigos y una épica propia para un héroe que surge, luego de empezar cayendo bien abajo, incluso cuando la pobre vida que llevaba Carlitos al principio de la primera entrega parecía no admitir más subsuelos.

¿De qué se trata?
Tras un prólogo de Gabriel Bobillo, empieza de lleno la acción con las siguientes piezas de comic:
Kerosene, con guión del propio Bobillo y dibujos de Alberto Aprea.
Se presenta un enemigo, un pesado que hizo guita con negocios turbios, tras leer sobre Carlitos rescatando a la nena quiere beber del caldo de la redención, pero en la leña echa el kerosene de la venganza mafiosa, y se quema con el fuego del tiro con el que pretendía matar dos pájaros. A un admirador de Batman le hacía falta un personaje con la cara quemada como enemigo. Gran guión de Bobillo y un dibujo de Aprea que aporta fuego a la situación, justamente lo que ese guión más le pide.
Víctor y Dumbo "Horas Extras", con guión de Sebastián Rizzo y dibujos de Matías Paolini.
Si Starsky y Hutch fueran de la Bonaerense, no serían Mosca y Smith, sino Víctor y Dumbo. ¿Por qué? Mosca y Smith eran honestos, al fin y al cabo. Victor y Dumbo... son coherentes a su contexto. En el guión, Rizzo muestra la cancha que tiene para mezcar humor, acción y una historia urbana de canas argentinos que hacen "horas extra", y cuando ves lo que hacen, entendés por qué el encomillado. En los dibujos, Paolini pide color, y lo pide demasiado intensamente como para convencerme de que el dibujo es bueno. Tengo un ejemplo patrón para ilustrar cuando un dibujo es tan bueno que aún sin colorear se sostiene: Cazador Nº 7. Originalmente pensada para salir a color, la historieta salió en monocromo por problemas que ya ni recuerdo y es el número en blanco y negro que más me gusta de los siete. El dibujo se veía tan bien en blanco y negro como se iban a ver los siguientes números a color. Y es que el buen dibujo no necesita el color para zafar. Claro que el color puede ayudarlo o incluso mejorarlo, pero siendo bueno, puede prescindir de él.
No pasa con este dibujo de Paolini, que parece necesitar color para llenar todo ese blanco que abunda en las páginas. Es probable que alternando páginas con fondo negro y fondo blanco quedase mejor, o sencillamente la historieta necesitaba color para omitir tantos fondos y dejar tanto espacio en blanco.
Pese a esto, entre el texto y las partes donde el dibujante optó por usar tinta, la acción se comprende y pinta que estos canas también van a ser un "villano recurrente". Que el guionista sea el creador de Carlitos aporta a esta idea.
El Poder de un hombre murciélago, con guión de David Rodríguez y dibujo de Daniel Omar Perez.
Un dibujo prolijísimo, ideal para una historia donde aparecen varios personajes de la vida real. Situada alrededor de los eventos de la primera historieta de Carlitos, el guión de David Rodríguez cuenta lo que pasa con Adam West luego de que Carlitos se llevara el traje. Entre las personas reales que encontré en la historieta, que parecen calcadas de fotos (recurso más que válido, cuando se lo usa bien), encontré, además del actor yanqui del Batman con pancita (inspiración original de mi Chanchman), a Guillermo Francella haciendo de tachero, y a Esteban Espósito haciendo de sí mismo. ¿Quién es Esteban Espósito? Es el creador de El Magni y mente maestra de El Blogazo del Comic y de Magnificomics, y juega un papel fundamental en la historia. ¿Qué tul? Es el efecto magnético que Carlitos tiene en todos nosotros, los fanas de Batman. Una historia redonda dibujada bellamente.
Empatía, con guión de Guillermo Grillo y dibujos de Edu Molina.
El equipo que nos dió Animal Urbano volvió a juntarse, esta vez para hablarnos del flamante miembro de la oficina secreta de Confinamiento y Ficcionalización, al que conocimos en el tomo 1 de Antología de Héroes Argentinos. En uno de sus primeros casos, debe decidir qué hacer con una persona que siente el dolor ajeno. Ese mismo poder lo lleva a ser pieza clave en un descubrimiento inesperado dentro de una importante tragedia de nuestra historia reciente. La pluma de Grillo, entrenada en el ejercicio de su carrera de cineasta, le pone acción a los escuetos textos.  Y el trazo de Molina está intacto. Tan grosso es lo de Molina que hay una viñeta, donde se ilustra el choque del tren desde adentro, que me hizo pensar en una especie de Guernica argentino. Cosas que te pasan cuando te gusta mucho el laburo de alguien, a lo mejor, o a lo mejor es que Molina es un grosso, nomás.
Máximo, nace un héroe, con guión de Adrián Paglini y dibujos de Adrián Ruano.
Adrián es el editor de Universo Retro, una editorial que empezó haciendo juegos de cartas y ahora recaló en esto de editar historietas. Algo así como lo que pasó con Panini o Sticker Design. Pero a diferencia de esas editoriales, el capo de Universo Retro sabe hacer guiones de historieta. Si querés, discutile si es bueno o no, como se lo podríamos discutir a otros que han estado en la posición de poder de decidir si algo es digno de publicarse o no, como Andrés Accorsi, que no es precisamente jactancioso de sus poco guiones que llegaron a convertirse en una historieta. Pero Paglini, me parece, entiende de lo que hace, y presenta una historia, dibujada en un estilo bastante comic yanqui de un nene nacido en Grecia (única marcada de cancha: tengo entendido que los griegos dejaron de creer en Zeus y los olímpicos hace bastante más de 35 años, y abrazaron la fe católica) aparentemente tan fulero que los padres tratan de ahogarlo en el mar, convencidos de que fueron maldecidos por Zeus (¿?). Como fuere, el pibe acaba en un cajón de madera en un buque mercante griego y es encontrado por un argentino en el puerto de Santos, Brasil. El pibe crece en el humilde hogar de aquel hombre y su mujer, que lo tratan como a un hijo, viendo a los Titanes En el Ring en la tele y aprendiendo a defenderse a los golpes y de grande, decide convertirse en luchador y salir a buscar a sus ídolos, para lo que viaja a Buenos Aires. Encuentra nada menos que al Ancho Peucelle, quien lo entrena a cambio de que lo ayude con un asunto cuando llegue el momento. El asunto tiene algo que ver con Carlitos, pero no me queda claro si El Ancho piensa que Carlitos es enemigo o amigo. Mientras, el pibe despunta el vicio de la lucha vigilando el barrio, trompeándose con pungas y salvando a una chica ciega a la que parece tenerle echado el ojo, dejando la idea general de que Adrián y Ruano acaban de presentar un personaje interesante para seguirlo más allá de su relación con Carlitos y con El Caballero Rojo, integrado al Carlitosverso rato ha.
Aunque el guión sea observable en cuanto a detalles (cosa en la que soy, ya lo dije, un hinchapelotas), se lee sin problemas y deja muchas puntas interesantes para explorar, lo que siempre es bueno cuando uno presenta un personaje con la intención de seguirlo.
Sacarse la careta, con guión de Nicolás Mobiblia y dibujos de Pablo Canadé.
En una historia más que redondita se nos presenta el comienzo de la carrera de la primera de los Robins que seguramente acompañarán al "Batman" de Carlitos. Intensa, interesante, comprometida, la historia muestra cómo las conciencias burguesas esconden en su interior aquello que endilgan a quienes ven diferentes, quienes no se conforman con ser lo que les asignaron, lo que les toca, y quieren algo de justicia, de dignidad y de respeto. El dibujo parece hostil a la vista al principio, pero resulta adecuado a la oscuridad de la historia, al final. Acaso le encontré una inspiración en el Frank Miller de The Dark Knight Returns, acaso necesite anteojos, como sea, parece el dibujo adecuado para el guión y sus detalles.
Escape de Arjam, con guión de Sebastián Rizzo y dibujos de Ricardo Fullana.
No puedo ser bueno con esta pieza. Puedo ser piadoso, de hecho, tiendo a serlo cuando hablo de los colegas fanzineros, pero leer este guión de Seba llevado a cabo por Fullana de esta manera me hace muy difícil apiadarme. Este guión merecía otro trato gráfico. Más que nada porque es el guión que narra el escape de Carlitos del manicomio en el que lo encerraron, y luego de que la llegada de Chiche Gelblung para entrevistarlo evitara su suicidio. Merece mejor trato gráfico EL momento en que cambia la historia de Carlitos, el momento en que recupera la libertad, tras mucho tiempo adentro.
El dibujo es denso, es feo, de a ratos no se entiende. El único que se nota bien la cara es Chiche Gelblung, que aparece con el objeto de entrevistar a Carlitos en virtud de eso que lo tiene allí encerrado: lo que, muy consecuentemente, para Chiche, Carlitos hizo sin dudas: asesinar dos personas e incendiar la casa disfrazado de Batman. El loquero donde lo tienen encerrado a Carlos está lleno y es un polvorín por explotar, pero el dibujo no refleja la tensión, sino solamente el hacinamiento y la agresión. No hay trazos que distingan dónde hay que mirar, el thick & thin no se nota, o se nota muy poquito. Muchas escenas tienen tal densidad que hay que verlas mucho para lograr entender. Y eso más allá de si el estilo me gusta o no. No entendí toda la acción de una sola lectura.Una pena.
Más allá de este final con sinsabores, el libro toma la historia donde quedó en la primera parte, se contagia del espíritu antológico de la publicación hermana y entrega un popurrí de historias que construyen el Carlitosverso y lo expanden. Carlitos está para quedarse, y si tiene dibujantes que lo sepan tratar de acuerdo a la historia que cuenta, tenemos un gran Carlitos. Como dibujante que ha entregado guiones a otros para que lo dibujen, sé lo hermoso que es ver que un dibujante hace con tu guión lo que esperabas de él, que te trata bien el guión.

¿Quién debería comprar Carlitos Año 2: "Héroes o Demonios"?
Si leíste la primera Carlitos, si estás siguiendo la serie de Antología de Superhéroes Argentinos, si te van los superhéroes, el comic nacional y/o creciste viendo Titanes en el Ring en alguna de sus encarnaciones, tenés que darle una chance a este libro. Su selección ecléctica de dibujantes puede parecerte una montaña rusa de emociones, pero al cabo ¿quién se aburre en una montaña rusa?

MAX KING

viernes, 25 de abril de 2014

Antología de Héroes Argentinos Volúmen 3

Libro, formato 22 x 15 64 páginas blanco y negro, tapa a color, encuadernado rústico. Editado por Universo Retro, varios autores. Sitio web de la editorial: http://www.universoretro.com.ar/
Tapa dibujada por Merbitt. Me hubieran gustado colores más saturados, pero cumple.

¿Qué onda?
Cuando salió el primer tomo, no me atreví a comprarla por culpa de Cazador. Había sido fiel seguidor del Caza en toda su etapa en De La Urraca y lo banqué cuando aparecía desde las páginas de El Die, en tiempos en que el conflicto legal entre Lucas y sus ex-editores impedía que El Cazador siguiese su derrotero en otra editorial con su nombre propio. Luego, no recuerdo quiénes acabaron editándolo en su segunda etapa, pero a esa altura yo ya estaba agotado de eso en lo que se había convertido el personaje y extrañaba el principio de la primera etapa, cuando pese a ser todo los grosero y soez que era, era en el fondo el "Cazador de Aventuras", y pasaban otras cosas además de las referencias pop, las puteadas y la aniquilación de la integridad de algunos personajes (nacionales y no, de historieta y reales). Cuando vi al Caza y el libro decía Antología, prejuzgué "uh, otra historieta repetida del Caza".
Me arrepiento mucho de ese prejuicio. No solamente la antología no tenía ninguna historieta repetida (bobo de mí, es una antología de héroes, no una antología de historietas) sino que la del Caza poco tenía que ver con aquel personaje del que me hastié luego de bancarlo tanto cuando más de un crítico ya lo despreciaba acaso por demasiado popular... Sí, el ambiente comiquero es así, a veces.
No solamente son historietas originales, algunas incluso hechas por sus autores originales, sino que además hay una historia interna que va conformándose al pasar los tomos que incluyen, influyen y se relcionan con Carlitos, la historieta de Sebastián Ariel Rizzo, un amigo de la casa.
Además de historietas autoconclusivas, una de las historietas de cada número va construyendo una subtrama que se desarrolla a largo plazo. No siempre es el mismo el protagonista de esa historieta autoconclusiva.
Ésto me resulta fascinante y es lo que más me cacheteó en mi prejuicio boludo de no haber leído bien la tapa, donde dice "Historias inéditas autoconclusivas".


¿De qué se trata?
La historia subyacente halla en la primera historieta del libro, llevada a cabo por Mauro Mantella en guiones y los Silva Brothers en dibujos, su presumible climax. En tomos anteriores nos enteramos que hay una agencia del gobierno encargada de atrapar a los héroes y encerrarlos, ficcionalizando sus historias y publicándolas como historietas para reducirlas a leyendas envueltas en la bruma de la duda. Esta nueva entrega halla a Marcos Bizancio (describible como una especie de John Constantine bien argentino) siendo llevado al loquero donde tienen a los héroes encerrados y controlados con pastillas. Uno ya debería suponer que un tipo como Bizancio, contactado con fuerzas sobrenaturales, no va a entregarse así como así, pero queda la duda, al menos hasta la primera sonrisa cínica que los Silva dibujan muy eficazmente en el rostro del personaje.
Lo que sigue, es una escena donde vemos a los personajes encerrados, lista que incluye, y me pongo de pie para decir ésto, a ARGENTINEMAN. Caete de culo, la humilde creación de un servidor comparte celdas con Doméstico, Rataman (no el mío, que es Rata-man, sino el de Félix Saborido), Mikilo, Hunter (el Cazador original), Mikilo, Bruno Helmet y hasta Sónoman, entre otros. Es claro, allí hubo palanca de Seba Rizzo, fan de Max King Comics! de la primera hora, uno de los valientes que mandaron carta al correo de lectores de mi fanzine.
La cosa es que no quiero enfriar la sopa de la historieta, así que baste saber que el asunto viene de escape y que la historia enlaza con el tomo 2 de Carlitos, que aún espera que lo lea.
Luego del plato fuerte del número, vienen más historias autoconclusivas no relacionadas con esta subtrama:
Megaman: Cita con Fobos, por Fernando Calvi, su autor original. Aquí debo detenerme un instante. Hace 15 años, cuando Megaman vio la luz por primera vez, yo adoraba el estilo de Calvi, que remitía a la estética que en aquel momento reinaba en las nuevas series de Cartoon Network, de la mano de la trilogía Craig McCracken, Genndy Tartakovsky y Van Partible. Le perdí el rastro a Fer por unos años hasta que lo vi de nuevo en la Fierro, totalmente cambiado. El lugar hacia donde evolucionó el estilo de Calvi no me gusta para nada. Lo digo honestamente y lamentándolo, porque encima Fernando es un capo y su estilo actual no es para nada fallido, ni tiene grietas que provoquen la indignación que genera, por ejemplo, que Rob Liefeld siga laburando de historietista en las editoriales mainstream. Es más, en la evolución de Calvi se ve un establecimiento del tipo como dibujante. El Megaman original podría haber sido dibujado por cualquiera de los miembros de esa trilogía que mencioné. Hoy en día, cualquier dibujo que veas de Calvi remite solamente a Calvi. Su estilo es inconfundible. Pero yo extraño al Calvi tartakovskiano. En fin, olvídense, son cosas mías. La historieta de Megaman es tal y como eran las historias antes, aunque a mí me haga ruido este dibujo tan frondoso en tramas de punto. Megaman consulta un oráculo para saber si debe confrontar sus sentimientos con los de su amada, su Luisa Lane, Lina Luxor. Una historieta que, pese al dibujo totalmente actual, logró llevarme atrás a esos tiempos. Ese Calvi guionista de hace eones sigue ahí, aunque un nuevo Calvi se haya hecho cargo de los dibujos.
A Megaman le sigue una nueva aventura breve de Camulus, titulada "Descanso", con guión de Pablo García y dibujos del amigo Jorge Blanco. Aventura es un poco mucho, porque en las 5 páginas hay más reflexión que hachazos, pero las imágenes que hace Jorge son tan lindas y le sientan tan bien a la onda del guión que no se extrañan demasiado las cabezas cercenadas. Al cabo, la historia se llama Descanso, y Camulus merece descansar de tanta batalla. Es un descanso grato, que se diga.
Luego de Camulus viene una de Animal Urbano, guionada y dibujada por Edu Molina. "Seguridad" es lo que piden a ambos lados del muro que separa a las víctimas del delito de las víctimas del delito. Lo que cambia es el origen. Así lo muestra clarito Molina en una historia casi sin texto, pero contundente, en la que Animal Urbano no aparece en ninguna viñeta. Un clásico instantáneo.
La quinta historieta me devuelve dos cosas que extrañaba mucho de la historieta de héroes de fines de los 90:
1) Los Secret Origins. Cuándo fue que me convertí en Batman nos cuenta casi que el origen secreto de Carlitos.
2) Los guiones de Toni Torres. Hay quien lo menosprecia porque Toni casi que no ha hecho otra cosa más que El Caballero Rojo. Pero Torres escribe muy bien, y le encomendaron en esta ocasión contar de cuando un muy pendejo Carlitos se cruzó con los Titanes en el Ring de Martín Karadagián. Lo que cuenta la historia contesta unas cuantas preguntas que quedaron colgadas de Carlitos, la historieta en la que Universo Retro nos presentaba al personaje creado por Sebastián Rizzo. Genial elección del guionista por su talento para contar historias de tipos disfrazados con calidez y porque la historia lo incluye al Caballero Rojo. ¿Quién mejor que Toni para esa tarea? El dibujo de Ignacio Segesso acompaña sin fallar, redondeando una historieta que resulta imprescindible para los fans de Carlitos.
Cierra la antología otra de Carlitos, hecha por dos capos absolutos: Jorge Morhain en guiones y José Massaroli en dibujos. La historia, titulada "No es el Manchester" se ubica cronológicamente luego de los hechos del tomo 2 de Carlitos y lo tiene a Carlitos ya en activo, siendo eso para lo que entrenó de pibe, fuera del loquero, acompañado y todo por su propio Robin.
Y Massaroli en algunas viñetas me recordó a cosas que vi de Batman dibujado por Gardner Fox. Con su versatilidad, no me extrañaría que haya sido intencional.
Para coronar, antes de las publicidades, una ilustración de Alberto Aprea que yo tuve la exclusiva chance de ver a colores, donde está Carlitos con los héroes, incluyéndolo a Argentineman, dibujado como se lo ve en las convenciones, sospechosísimamente parecido a mí. Cuando me lo mostró Rizzo, pedí babero. Y no es que me haya visto lindo, es que Argentineman es para mí como un hijo, y este número es como si mi hijo lo llamaran a jugar en primera A, luego de patearla en la tercera de Sportivo Baradero. ¿Cómo no se me va a caer la baba?


¿Quién debería comprar Antología de Héroes?
Aunque este libro es mucho más serio que el jocoso fanzine de Kokín Kokambar con el que estrené este blog, la variedad indica que el objetivo es amplio. Todos los que amen a la historieta de héroes (con o sin superpoderes) TIENEN que darle una chance a este libro, y a sus dos predecesores. Aquellos a los que les gustó Carlitos, la obra de Seba que también editó Universo Retro. Los nostálgicos de Titanes en el ring, al menos para ver un poco más del Titan y su troupe. Los fanas de los superhéroes y de la historieta nacional. Los que siguieron los fanzines del género como H de Héroes, los intentos de revistas del género como Animal Urbano, Bruno Helmet, Mikilo, El Ojo Blindado. Los que seguían el post de historieta colectiva que hacíamos en el foro de Portalcomic. Y finalmente los que no les va tanto el género heróico, pero les gustan las aventuras. No todo gira en torno a disfrazarse y Bizancio es ejemplo de eso.
Si hay que excluir a alguien, es a los que no les gustan las historietas nacionales. Cualquiera que cierre su cabeza a la historieta nacional no merece leer este libro, aunque es bienvenido a hacerlo y al menos formarse un juicio fundamentado de su disgusto.
Es un bello libro muy bien editado, con historietas para varios gustos y me mencionan en los créditos. Aún si ni me nombrasen, los recomendaría. Al cabo, mi arrepentimiento de no haber comprado los primeros dos volúmenes ya era patente antes de saber que el número en el que aparecería Argentineman sería el tercero.

MAX KING