domingo, 18 de febrero de 2018

Lu Comics Nº 3 Madre de Pingüinos

Fanzine formato A4 doblada al medio (15 x 21 cm) 20 páginas papel obra blanco y negro + tapa papel ilustración a todo color, sin retiración, encuadernado a grampas. Autora: Lucía Lanzani (http://lucomicsenesp.tumblr.com/). Edita: LuComics (http://lucomics.com/).
No se dejen engañar por el trono de espadas.
La verdadera amenaza es la ternura de ese pingüino,
capaz de entibiar el más frío corazón de un white walker.
¿Qué onda?
Lucía Lanzani es una muy joven traductora de inglés en sus veintes que entre vicios como las series de TV, los videojuegos y rascarse el higo, también dibuja. Su dibujo no es ni detallado ni exquisito, en la tapa uno sabe que es el trono de espadas porque la forma es muy icónica, pero justamente ahí, y en su capacidad para observar con humor su vida diaria es donde radica el verdadero fuerte de esta autora, y lo que me hizo seguir comprando su tercer número luego de esperar pacientemente a encontrarla con material nuevo en Dibujados, tras devorar con fruición y grata sorpresa sus dos primeros números.
Chequeando el material de su sitio web y blogs originales, me topé con una noticia que me hizo tenerle a esta chica un especial aprecio: en mayo de 2016 su mamá falleció. Entendí mucho su anuncio porque, además, ese mismo año yo perdí a mi mamá también, y tenía internado a mi papá, que fallecería el mes siguiente, mientras Lucía perdía a su madre.
No sabés cómo te entiendo, Lu.

¿De qué se trata?
Básicamente se trata de las tiras cómicas que Lucía publica en su blog. Están protagonizadas por ella, sus padres, su novio y sus amigos, y por un único personaje que no tiene su paralelo en la vida real, su pingüino mascota, Cuddles. Se diría que es humor costumbrista, si no hubiese espacio para referencias pop de la TV, el cine y los videojuegos. Zombies, Halloween, Pokemon, Kirby, Harry Potter, se mezclan con afiladas observaciones sobre las contradicciones internas, los alumnos que no dan bola, las deformaciones profesionales del que trabaja con el idioma, sea traductor o profesor, la adicción a la computadora, los viajes en subte o los desafíos de la vida adulta en una persona joven (si los 30 son los nuevos 20, los 20 son una extensión de la adolescencia, pero con presupuesto propio, porque ya laburás y no te estarían manteniendo tus viejos).
Todo eso recibe la aguda mirada cómica de Lucía, con un dibujo que, sin descollar, cumple el objetivo básico de toda faz gráfica: que se entienda lo que se ve. Y que se entienda, más allá de que uno siempre espera manos con dedos y algo más de ayuda en las poses expresivas, en estos tiempos en que el humor en internet es gráficamente deficiente y va de figuras deformes sin copyright (porque nadie querría hacerse cargo de esos monigotes) a simples palitos (stick figures), Lucía hace un muy buen trabajo, y la prueba está en la última página, en la tira donde Lucía se encuentra con Hermione, y con tan simples y escasas líneas, Lucía dibuja un uniforme de Hogwarts inconfundible, y sintetiza muy bien la imagen general de la poderosa maga.
El pasaje a blanco y negro de las tiras originalmente publicadas a color en internet, no obstante, hubiese merecido algún trabajo para bajar un poco los tonos oscuros, pero, como ya dije, no queda afectada la inteligibilidad de los dibujos.

¿Quién debería comprar Lu Comics Nº3?
El estilo de chistes de Lu tiene influencias del humor de internet. Si disfrutás de ese tipo de humor con monigotes horrorosos, Lu Comics te va a resultar un grato descanso para la vista. Y admito que haber tenido una madre maestra ayuda a que los chistes sobre docencia me hagan más gracia.
Salvo que tu exigencia gráfica pida autores del nivel de Uderzo, Franquin, Peyo, Mort Walker, Dik Browne o, más acá, Bill Watterson, y pretendas guiones como los de Goscinny, Fontanarrosa o varios de los dibujantes previamente señalados, deberías poder disfrutar de Lu Comics tanto como yo.


MAX KING

domingo, 11 de febrero de 2018

El Antro #1

Revista formato 17 x 24, 44 páginas blanco y negro más tapa y contratapa a color, encuadernado a grapas. Autores varios, edita Vendetta Ediciones (https://www.facebook.com/vendettaediciones/)
La única razón por la que no quiero que Segesso haga las
 tapas de Fierro es para que siga haciendo las de El Antro.
¿Qué onda?
Resulta que cinco dibujantes y guionistas (entre ellos Leonardo Figueroa, creador de Lobizón, mastermind de la comiquería Hocus Pocus y personalidad destacada del mundo de los podcasts comiqueriles) habituales de la autoedición unieron fuerzas para crear una editorial que los contenga, Vendetta Ediciones, y a través de ella, sacar una publicación antológica que reúna lo mejor de las antologías grosas nacionales como El Tony, la primera etapa de Fierro, D'Artagnan o Frontera y otras influencias aventureras y superheróicas criollas como Cazador, El Caballero Rojo mezcladas con influencias del comic yanqui y europeo y el Pulp, y armaron una pequeña pero nutrida revista a la que, sin falsas pretensiones ni arrogancias altisonantes, le pusieron por nombre EL ANTRO.
El Antro es, en versión breve por la cantidad de páginas no tan generosa, lo que debería ser la Fierro actual si se la despojase de las (s)obras del comic nacional que no aportan una dirección e historia claros ni un aspecto gráfico inteligible. De hecho, lo que más me gusta es lo pareja que es, aún con estilos gráficos diversos.
En la misma tónica de la vieja Fierro, El Antro tiene historietas, ficción en prosa y notas, y un gran portadista, Ignacio Segesso.
Una evidente muestra de que se puede ser ecléctico sin perder calidad, nomás apuntando a que guión y dibujos sean claros y entretenidos sin por ello tratar de tonto al lector. Y el hecho de que las obras de El Antro están pensadas para El Antro y no para sacar compilatorios en Francia también ayuda a formar una identidad más propia y concisa.
 
¿De qué se trata?
El primer número de El Antro viene con tres historietas, todas episódicas, primeras partes de una historia que se ha de desarrollar en varios números. Es de esperar que Figueroa y amigos puedan ofrecer una periodicidad que no le juegue en contra a esta decisión de serializar. También acompañan a las historietas una ficción en prosa, una entrevista a un artista invitado y una sección sobre los autores de la revista.
Cada historieta tiene el fino detalle de tener una portada y una intro que nos pone en contexto.
Desglosemos:
BARATHRUM, por Leo Figueroa y Juan Pablo Massa
Ambientada en la primera guerra mundial, trata sobre un comando de élite ruso cuya misión es encontrar tres huevos Fabergé imbuidos de magia. ¿Por qué? Porque el general alemán Rennenkampf, mediante artes oscuras y un grimorio, terminó convocando una horda de demonios que se le fue de las manos y acabó alterando el curso de la guerra y de la realidad.
El episodio va presentando a los personajes, pero mediante la acción. El líder es Sergei Petrov, un sacerdote que ingresó al ejército. Lo acompaña una ecléctica pero peculiar selección de personajes con habilidades especiales: Sacha, un psíquico experto en tácticas subrepticias, Andrey, un brutal guerrero munido de un exoesqueleto mecánico a vapor, Oxana, una ágil experta en tiro con ballesta que se comunica con un hada escandinava de la suerte, una hechicera cuyo nombre se me escapa y Grigori, cuyo talento especial aún no llega a verse. La historieta es clara y el hecho de que no todos hayan sido presentados con nombre y habilidad muestra que la acción se da naturalmente y no se fuerzan las introducciones. Todos los personajes tienen visibilidad y se reconocen sin confusiones, lo que se agradece en un contexto tan de uniforme como es una guerra, y tan sucio como lo es la Gran Guerra, con invasión de demonios incluída, lo que va muy justamente acompañado del estilo de dibujo de Juan Pablo Massa, que es el dibujante cuyo estilo menos pide coloreado de todos los vistos en este tomo. Dan ganas de más.
CLAROSCURO,  Por Emiliano Urich y V von E.
Luego de padecer los intentos en el género del buen J.C. Quattordio en la Fierro, es más que grato hallar una mirada mucho más eficaz de los superhéroes argentos como es Claroscuro, un personaje que, de entrada, muestra dos cualidades para generar polémicas: es sumamente violento (a punto que las víctimas que salva se apiadan de sus victimarios) y habría tenido una relación homosexual oculta con un colega, Bondage, aunque no parece estar particularmente interesado en él. Un fotógrafo la pasa muy mal al tratar de venderle una foto reveladora de Bondage besando a Claroscuro a la galería de villanos del héroe, que se junta toda en un pintoresco bar llamado, muy adecuada y porteñamente, "La Gayola". Humor del que me gusta a mí, jugando con los clichés del género, con mofa pero con cariño, y un dibujo perfecto para la historia, que da muchas ganas de verse a todo color como en los comics gringos. De hecho, me hizo acordar mucho a la JLA de tiempos de Giffen y De Matteis, cuando DC tenía lugar para hacer divertidos y humanos a los superhéroes, algo así como es ahora el Marvel Cinematic Universe, pero sin esa relación abusiva entre el chiste y la acción de las últimas dos películas.
LA CRUZ DE ORO, de Gustavo Pereyra y Gustavo Jiménez
Tener un nivel parejo no significa que todas las obras sean iguales. Aunque uno pueda pensar que Barathrum y Claroscuro coinciden en tener varios personajes con "poderes", son obras diferentes. Y esa diferencia se profundiza en esta historieta de Pereyra y Jiménez, no solamente desde lo argumental, sino también desde lo gráfico.
La Cruz de Oro tiene un dibujo definitivamente humorístico, cercano al cartoon con un diseño de personajes excelente, muy claro y muy efectivo. Algunas páginas parecen evidenciar que la historieta está hecha para publicarse a todo color, especialmente por la falta de relleno en partes donde hay poca tinta invertida. El uso del thick & thin en ciertas viñetas es un poco confuso, pero el diseño de personajes es tan perfecto que lo compensa con creces, y la acción se entiende sin problemas. La intro que acompaña a esta pieza, como a las demás, nos anticipa algo del argumento de esta historia ambientada en el salvaje oeste norteamericano: Los Hermanos Plaga deben asaltar un tren en el que viaja un mago, Alan Grant (ignoro si es referencia al guionista de cinco geniales años de Batman o al personaje de Sam Neill en Jurassic Park, dado que también se referencia a una película, ya que el tren se dirige a Hill Valley, el pueblo de Marty McFly en Volver al Futuro) portando un objeto de gran poder, la Cruz de Oro del título. Cuando termina el episodio, recién empieza el robo, pero la intro ya nos explicó que Grant hará uso de sus habilidades para recuperar la pieza. Por ahora, Grant es amenazas y una cabeza muy suceptible a los culatazos. Veremos cómo evoluciona el guión de Pereyra.

Tras el plato fuerte, vienen los postres:
"TRANQUI, 120", por V von E.
Un relato en primera persona de una estudiante de ingeniería sobreviviendo en un contexto posapocalíptico, sin zombies pero con una luna rota. El relato, y bienvenido sea, es también tan parejo como las tres historietas, y cumple con los requisitos del resto de la revista: es claro, es entretenido y deja ganas de más sin tener que abusar de los "cliffhangers". Y también está pensado para esta revista, no para publicar en francés. Al cabo, dudo que los galos entiendan del todo qué es All Boys o la particular naturaleza de la geografía de la ciudad de Buenos Aires y por qué es irónico lo que le pasó a Puerto Madero.
Segesso completa el relato con una hermosa ilustración que sintetiza este primer cuento que tiene pinta de ser una saga aunque se haya resuelto en sí en esa página y monedas que ocupa.
ENTREVISTA A EMILIO BALCARCE, por Leo Figueroa.
Hablar de las peculiaridades de esta entrevista es poner más texto y ya puse demasiado. Mejor veamos la estructura de la sección, que más allá de la calidad del entrevistado (y la del entrevistador) es lo que me interesa destacar. Creo que es más que acertado y poco frecuente que, además de hablar con el entrevistado y del entrevistado, al final de la entrevista se ofrezca una bibliografía recomendada, compuesta de cuatro obras realizadas por el reporteado, para que el lector neófito consiga. Así la sección demuestra que no busca usar la entrevista para atraer lectores, sino para llevar a los lectores a lecturas más allá de la propia revista. En estos tiempos en que es tan tentadora la endogamia editorial, de publicaciones que solamente remiten a otras publicaciones de la misma editora, que Vendetta abra el juego recomendando obras de Deux, Fog of War e Historieteca habla de la vocación colectivista y solidaria del emprendimiento de Figueroa y sus socios. O sea, El Antro es una antología de historietas de una editorial que tiene otros productos propios, no es una publicación especializada. Es, me parece, algo para aplaudir.
FREAKSHOW
La cereza del postre es la lista de artistas que puso lo suyo en el número y algunos de sus otros méritos y señas particulares. Tiene pinta de ser una sección estable e inalterable, algo así como la página de introducción de personajes de los tomos de Asterix, pero al final de la revista.
¿Quién debería comprar El Antro?
Si te copaba la primera etapa de la primera etapa de Fierro, si te acordás con cariño de los tiempos de la Liga de la Justicia de Editorial Perfil (sí, esa en la que Accorsi debió traducir muy a su pesar Flash como Flushman, a causa de la existencia de una revista amarillista de actualidad que ostentaba el nombre del velocista escarlata como título), si te coparon los números viejos de El Tony que conseguiste en las casas de canje en la costa este verano, junto con los viejos números de Patoruzú, Isidoro o Patoruzito, El Antro es todo lo que esperabas. De hecho, es todo lo que yo esperé de la Fierro, y esperé, y esperé, y esperé, y esperé... Una muestra de que, bien elegidas las historietas y con la intención correcta, MENOS es MUCHÍSIMO MÁS.

Max King

domingo, 4 de febrero de 2018

Kokoro está embarazada

Fanzine fotmato A4 al medio (20,5 x 14,5 cm) 16 páginas blanco y negro más tapa.en tres tonos. Autor: Juampa Camarda (http://juampacamarda.tumblr.com/) Edita: Ediciones Noviembre (http://edicionesnoviembre.blogspot.com.ar/)


Kokoro es la perrita no antropomorfizada, aviso.

¿Qué onda?

Juampa Camarda tiene una perra ChowChow llamada Kokoro. Kokoro suele aparecer en su otra tira, un poco más autorreferencial o autobiográfica que ésta, llamada El Gordo Sin Remera, pero aquí, un poco en línea con Corré, Wachín! de Nahuel Sagárnaga, pero cambiando al alter ego de Juan, el gordo sin remera, y a su compañera por Dogo y Doga, los protagonistas de "Doce Películas comentadas por dos perros" (otra historieta de Juan publicada en similar formato y también por la editorial comandada por Brian Janchez), la cosa pasa por los dueños y su perra, o los perros y su mascota, o algo así.
Es que, sí, los dueños de Kokoro son perros también, pero antropomórficos, en un mundo de humanos. Si nadie se pregunta cómo pasa eso en otros universos dibujados, Camarda no piensa responderlo en el suyo, y me parece fenómeno.



Si esto no te saca una sonrisa, sos un
desalmado o probablemente un gato.

¿De qué se trata?
Dogo y Doga viven con su perrita chow chow Kokoro, y a raíz de un artículo que Dogo halló en Google, deciden llevar a la perrita de casi tres años a castrar, pero como bien indica el título (no es ningún spoiler) cambian de idea y optan por buscarle un novio a la pichicha.
Cada página de esta historieta tiene una impronta encantadora, ayudada por el estilo de Juampa, limpio, austero, pero muy, muy expresivo.
Aunque claramente ser dueño de un perro ayuda a reforzar ese efecto, además de reírme mucho, la sonrisa se me quedaba instalada entre remate y remate. Destila ternura, pero de un modo no empalagoso. Lo que les dije: ENCANTADOR.
Kokoro, a diferencia del Wachin de Sagárnaga, no habla, ni piensa, ni lleva en sus hombros la carga de la acción y el humor, pero no lo necesita. Le alcanza con ser así como es un perro. Son las reacciones y acciones de Dogo y Doga los que mueven los hilos de la comicidad y la trama con sus reacciones a lo que hace/no hace la perrita.


¿Quién debería comprar Kokoro Está Embarazada?
Obviamente, si has apreciado las otras obras sobre perros y sus dueños de Ediciones Noviembre, vas a adorar este breve pero disfrutable fanzín. Lo mismo si sos dueño de un perrito que adorás, si te gustan los pichichos, y si no sabías de esta historieta y te enganchaste con Juampa siguiendo sus posteos de Facebook de su tira El Gordo sin Remera. En serio, el laburo a conciencia, los recursos expresivos y el humor agudo de Juampa Camarda merecen que hagas tu aporte a la próxima bolsa de Alimento Balanceado de la encantadora Kokoro, que como buena It-dog, tiene su sitio (de la perra real, no la dibujada) en Instagram, @kokorothechowchow
¿Y Juampa? Bueno, Juampa no se conforma con el balanceado, al menos pagale un sánguche de chorizo, che, si no, va a terminar siendo el Flaco Sin Remera.

MAX KING

lunes, 29 de enero de 2018

¡Corré, Wachín!

Revista formato 14 x 20 cm, 56 páginas blanco y negro, tapa amarillo y negro, encuadernado rústico. Autor: Nahuel Sagárnaga (blog de Wachín: https://wachindog.tumblr.com/ ; twitter del autor: https://twitter.com/nahsagar?lang=es), Edita: Ediciones Noviembre (http://edicionesnoviembre.blogspot.com.ar/).
Si en algo se destaca Noviembre es en su capacidad para
hacer tapas llamativas con pocos elementos.
¿Qué onda?
Otra más en la lista de obras editadas por Noviembre que habla de la relación de un hombre con su perro. ¿Qué le pasa a esta gente con sus canes? Tenemos a Brian Janchez que nos dio Agosto y Mardelplata, a Juampa Camarda que hizo Kokoro está embarazada (ejemplar del que hablaremos en una próxima entrada) y ahora Nahuel Sagárnaga habla de su relación con su perro salchicha Wachín. A diferencia de Brian, Juampa y Nahuel ponen a sus perros de verdad como protagonistas de sus tiras. El enfoque de Nahuel, no obstante, es diferente. Dueño de un estilo ubicable bien cerca de la BD Francesa (es, al cabo, el autor de Marihuanix, una parodia fasera de Astèrix publicada en bellísimo formato francés y a todo color por la gente de NAH! y hecho al estilo de Uderzo) pero no tan lejos del de las buenas tiras cómicas yanquis, con alguito de Bill Waterson y quizás una pizca muy sutil de Charles Shulz, Nahuel Sagárnaga despliega mucho humor, varios momentos "AAAAAWWWWWW!!!!" y toneladas de situaciones con las que los que tenemos perro nos podemos identificar.
¿De qué se trata?
¡Cesar Millán, explicame por qué los perros hacen ésto!

Nahuel y su perro Wachín viviendo no aventuras de la vida diaria. Si te parece que eso no tiene nada de interesante, es porque no conocés la capacidad de Sagárnaga de volver desopilante lo habitual, y de generar situaciones cómicas a partir de esas cosas que giran alrededor de tener un perro como compañía. Bellamente dibujado e hilarantemente escrito, debemos agradecer que Nahuel publique sus nuevas tiras en su Tumblr porque aunque es una joyita pletórica de buenos momentos, este ejemplar lo mismo te deja con ganas de más, tanto de Wachín como de Nahuel y de los personajes con los que se cruzan ambos en su diaria convivencia.

¿Quién debería comprar "¡Corré, Wachin!"?
Todo aquel que tenga un perro y lo ame va a encontrarse en este libro, lo va a disfrutar aunque no sea historietista, ni barbudo (como yo, como Nahuel), todo lo demás, que te gusten las tiras de la BD francobelga con las revistas Spirou y Pilote a la cabeza, y tiras como Peanuts y Calvin & Hobbes, que te encante el humor que parte del costumbrismo y de situaciones comunes, que seas muy fan de cualquier cosa que haga el amigo Sagárnaga, es una yapa.
Por supuesto, como hay chistes de bolas, de oler culos y de lamer pitos (todos protagonizados por Wachín, vale la aclaración) no recomendamos este ejemplar para cachorros de humanos, pero dependerá en realidad de la sensibilidad de los padres, tutores o encargados. Al cabo, peores cosas se ven en el noticiero a las ocho de la noche.


MAX KING

lunes, 22 de enero de 2018

Viejo Migraña

Revista formato 19 x 12 cm 60 páginas + tapa, blanco y negro, tapa color, encuadernado rústico. Autor: Rubén Gauna (http://www.gaunabeart.blogspot.com ; https://horror-total.blogspot.com.ar). Edita Arañas de Marte Ediciones.
Imagen © Ruben Gauna. All rights reserved. O algo así.
¿Qué onda?
Conocí a Rubén en una Dibujados, hace unos pocos años (calculo que menos de cuatro, porque nunca llegué a reseñar nada de lo que tengo de él hasta hoy en la etapa previa de este blog) y, además del dibujo, me dio mucha curiosidad que hiciese historieta cómica gay. Uno de mis proyectos congelados se llama Los Carniceros Homosexuales y me interesaba mucho explorar formas de encarar esa idea sin caer en los viejos estereotipos que hoy en día tienden a ser tildados de homofóbicos. La historieta que ofrecía cuando lo conocí se llamaba "Horror! Desperté con un cazador!" y era muy graciosa, mostrando que la clave del asunto era que el hecho de que los protagonistas fueran gays era apenas un detalle.
En el prólogo, el amigo Hernán Panessi, periodista y radio host, lo explica muy claro: se trata de "lo anticanónico que, sabiéndose singular, engulle lo popular". Así era "Horror..." y así es, también, Viejo Migraña, que Rubén publica en bellos colores en su blog y llega al librito, editado por el sello de Alan Dimaro, en blanco y negro.


Admitámoslo, este es nuestro futuro.

¿De qué se trata?
La tapa explica bastante sintéticamente qué encontraremos dentro del ejemplar: quejas y reclamos de un Generación X (de los que tuvieron su infancia en los 70, su adolescencia en los 80 y su adultez joven en los 90, calculo que a mí no me toca, pero puede que sí), en la era milennial. Es que al cruzar la línea de los 40, uno se pone reflexivo, más observador y se topa con que la gente que está en la juventud que uno está dejando atrás no estaría aprendiendo lo que uno cree que aprendió cuando era pendejo, y toparse con esa grieta te da bronca, y así emprendés el largo camino que te lleva a convertirte en Abraham Simpson.
La diferencia es que Rubén lo hace con mucho humor y con total autoconciencia de lo que está atravesando. Y cuando no está quejándose o a veces admirando las cosas que hacen los millennials, se manda páginas donde juega, como jugaba Caloi en varias tiras de Clemente, a colocar a su personaje, que es él mismo, en otros contextos, en una saga interna y no contínua denominada "El viejo Migraña en la historia". Es, podemos decir, Rubén en su tinta, luciéndose desde lo humorístico y también desde lo gráfico.
En un mundo perfecto, veríamos las tiras publicadas en papel en los colores en los que se concibieron, pero seamos justos y digamos que el estilo de línea clara y fuerte de Gauna hace que el pasaje a grises prácticamente no le reste nada de fuerza o significado al dibujo. De todos modos, sería muy grato poder ver en papel tiras como la que les dejo aquí abajo, extraída del propio blog de Rubén, en toda la gracia de sus colores originales. Soñar no cuesta nada.
Rubén jugando con los estilos pictóricos, y yo recordando
a Clemente y Bartolo dibujados al modo de Modigliani o El Greco.
¿Quién debería comprar Viejo Migraña?
Lo primero que se necesita para afrontar con honor esta obra es tener un mínimo grado de autocrítica. Si no te reconocés en ese protagonista chocando con la distancia que le dan los años, o al menos en los objetos de sus quejas, y asumís lo que te toca con gracia, o bien el Viejo Migraña te va a parecer un viejo choto o los millenials te van a parecer una manga de tarados, o si ya estás en la edad de Abe Simpson, seguramente ambas cosas.
Con eso y un poco de cultura pop, ya te alcanza para disfrutar de las protestas y observaciones agudas del Viejo Migraña, esté o no ataviado de Madonna en Like a Virgin.


MAX KING

domingo, 14 de enero de 2018

Historietas Extraordinarias 1

Revista formato 20,5 x 9 cm, 92 páginas blanco y negro + tapa y retiraciones color, encuadernado rústico. Autor: Kokin Kokambar (http://kokambar.blogspot.com.ar/). Edita (sin acreditación en tapa) Ediciones Pollofante (https://es-la.facebook.com/edicionespollofante/).
Una tapa para gobernarlas a todas, una tapa para encontrarlas, una tapa
para atraerlas a todas y ponerles mayonesa, en la tierra de Lanús,
 donde se extienden las sombras.


¿Qué onda?

Dedicamos la primer nota de este blog a El Capitán Supositorio Volúmen 4 hace casi cuatro años, y yo manifestaba mi lazo mental con Kokin Kokambar por las felices coincidencias derivadas de esa gran historieta cómica de superhéroes que hace aún (sacó dos volúmenes más y un recopilatorio). Pero las coincidencias se diluyeron un poco con los años, y es mi culpa. Kokin es igual que cuando nos conocimos: hilarante, superproductivo, inquieto y fana de Batman. Yo, por otro lado, ni productivo ni inquieto, y me he puesto peor, tal vez por la edad, tal vez por las cosas que me han pasado. Lo cierto es que, entre sus muchos proyectos, que incluyen una bella tira a color llamada Huevos Fritos del Espacio, que ya sacó dos ediciones, Kokín, a través de su sello Pollofante, sacó esta revista que se revela parte de algo a continuar desde la tapa, que muestra un 1 al costado.
¿De qué se trata?
En forma de ilustraciones con texto y de tiras, se van formando a través de 90 capítulos, distintas historias que se entrelazan y se cuentan no necesariamente de manera continua. En la tapa se anuncian tres que tienen su importancia en la trama general: El Hombre que Pegaba Perros Por El Culo, El Fin del Futbol y Los Cafeteros Que Querían Destruir La Civilización. La última en particular viene esparcida en bloques y episodios a lo largo de la historia. Entre medio de eso, tenemos muchos capítulos donde se mezclan dosis de argentinidad conurbana (centrada, como corresponde a un bonaerense del sur del conurbano como Kokin, en el Mordor del conurbano septentrional: Lanús), fantasía épica y una lógica innegable tanto como absurda. Citaré como de importancia y constancia las sagas del Panchero, De Ñopo el destructor y de Soplete el árbol viviente.
Estas muchas historias mechadas con capítulos sueltos con referencias tan eclécticas como Sofovich, El Señor de los Anillos, influencias Lovecraftianas, el Kaiju nipón, cuentos de hadas, la carrera espacial, El Principito y hasta un cruce entre los desafíos de la tecnología de celulares y el presuntamente finado líder de Al Qaeda, conforman un conjunto con todo lo que Kokin nos tiene acostumbrados en cuanto a humor. Con el mismo amor e irreverencia con que trata al género superheróico en El Capitán Supositorio, lo hace con casi todo lo demás en estas Historietas Extraordinarias que, espero, no tarden mucho en darnos el número 2, aunque haya que buscarlo a la tierra de Lanús, donde se extienden las sombras.



Momento álgido y Lovecraftiano de la historieta.
¿Quién debería leer Historietas Extraordinarias 1?
Además de los seguidores habituales de Kokin, que ya saben qué esperar, cualquiera que sepa apreciar el humor multirreferencial, que abreva en la cultura pop, en el costumbrismo y en el disparate. Si te gusta Rick & Morty y no te reís solamente de esa mitad de los gags que están pensados para el común de la gente astuta, sino también de los que requieren algo más que la cultura pop, deberías poder disfrutar de enterarte de los Enanos que viajaron al espacio, del destino cruel de El Principito, de cómo atrapar a un demonio del invierno del infierno, de cómo los celulares desbancaron a los anillos de poder o de lo difícil que es conseguir bigotes de lagarto calvo para hacer tisanas o hechizos del más alto nivel... en Lanús.

MAX KING

domingo, 7 de enero de 2018

Steve Ditko, Investigador Privado



No hace falta deschavar el argumento
en la tapa para vender la historieta,
que es un caño.

Revista formato 13 x 21 cm 40 páginas blanco y negro más tapa en dos colores, autor Renzo Podestá (Tumblr: http://renzopodesta.tumblr.com/ ; Sitio personal y autoeditorial: http://lenoisecomix.com/renzo/ ; Perfil en DeviantArt: https://ixigore.deviantart.com/ ), editado por La Pinta (http://www.bibliopinta.com/).

¿Qué onda?

En estos años en que estuve alejado de este blog, me perdí de hablar de muchas publicaciones geniales, una de ellas es una de las obras magnas de Renzo Podestá, El Aneurisma del Chico Punk. Obra enorme en calidad y tamaño (223 páginas) con un enfoque visual mucho más oscuro.
Así como son sus obras, es la personalidad de Renzo: genial, ácida y con un patovica en la puerta que si sos medio cabeza de termo, te trata bien igual pero no te deja entrar. Y lejos de esa larga, compleja y emocionante odisea que fue El Aneurisma..., Steve Ditko Investigador Privado tiene un estilo gráfico más cercano a la línea clara (sin perder ni un ápice del estilo Podestá) es definitivamente más corta, y más pródiga en humor. Como me ha pasado con muchos autores que conocí a través de mis años en el mundo fanzinero, a Renzo también lo redescubrí tarde, cuando ya no estaba viviendo en su Rosario natal, sino en la Docta Córdoba Capital. Mejor tarde que nunca, me repito, porque lo que leo ahora no me decepciona y me indica que valió la pena la espera, y encontrarlo recién ahora, que su arte llegó a su altura de crucero.
Renzo autoeditó El Aneurisma desde su sello Le Noise, pero Steve llega a usted gracias al sello de Martín Muntaner, La Pinta.


¿De qué se trata?
En una de las mejores sinopsis de contratapa/prólogo de introducción que haya leído, se nos plantea una cuestión muy interesante y real: el creador de Spiderman, Doctor Strange y The Question, Steve Ditko, dejó de repente el centro de la escena comiquera en plena fama, en la década del 70, limitándose a colaboraciones, trabajos para antologías y fanzines que sigue haciendo hoy en día. ¿Por qué decidió convertirse en un outsider? ¿Por qué se alejó? ¿Y en qué ocupa sus días? Lo que sigue, responde las preguntas, aunque no literalmente. Presentada de manera no cronológica, la historia, que no pienso espoilear de ningún modo, se desarrolla tan naturalmente que, al terminar, una relectura no hace más que afirmar la idea de que el modo en que se presentaron los hechos es simplemente perfecto. Ojalá yo pudiera narrar el 10% de bien. Los saltos en el tiempo tienen su justificación, el modo en que volvemos sobre los pasos hace que las piezas de información completen la historia en la cabeza sin la menor molestia. Y al final de la historia, además de tener respondidas las preguntas iniciales, entendemos que no había mejor modo de que se nos contase el cuento que éste. ¿Qué más le podés pedir a una historieta que dibujos y narración precisos como un reloj suizo?

¿Quién debería comprar Steve Ditko:Investigador Privado?
Cualquiera bien del palo de la historieta yanki, conocedor de sus figuras y su historia, apreciará leer esta historieta protagonizada por uno de los creadores fundamentales del género superheróico, aunque no haya un solo tipo volando en calzas en toda la historieta.
Fuera del ghetto, cualquiera mínimamente informado sobre la existencia de Steve Ditko, cualquiera que pueda disfrutar una buena historia de intrigas detectivescas con toques de costumbrismo neoyorkino y, definitivamente, cualquier fan letal de Renzo.
Todos lo van a disfrutar tanto como lo hice yo.


MAX KING