lunes, 16 de abril de 2018

Liga del Mal - La Cuenta Final

 Libro formato 23 x 16 cm, 120 páginas, color, encuadernado rústico. Editado por Loco Rabia (https://www.locorabia.com.ar/) y Grupo Belorofonte (http://grupobelerofonte.blogspot.com.ar/).
Facebook del colectivo Liga del Mal: https://www.facebook.com/ligadelmal Autores: Tony Ganem, Manu Perotti, Gerardo Baró, Patricio Plaza, Industrias Lamonicana, Diego Simone y Pablo Tambuscio.


Cierra con todo una gran serie de libros.
Esta vez, de la mano de Loco Rabia-Belerofonte

¿Qué onda?
En esta reseña de junio de 2014 hablé por primera vez de la Liga del Mal. Ahí está clarito por qué el nombre, ya que en esta antología de historietas no hay verdaderamente lo que se dice "tipos con superpoderes". La Liga del Mal son los autores, que hacen pasar las de Caín a sus personajes. Ni siquiera el pobre Pollito de Epic, que ha logrado decir presente en los tres tomos y se entiende a sí mismo como un héroe logra finales verdaderamente felices.
En los cuatro años que pasaron desde aquel primer tomo, tampoco la Liga del Mal ha salido indemne: el editor que confió en ellos primero, Diego Cortés, mastermind de Llanto de Mudo, falleció en agosto de 2015, a poco de sacar el segundo tomo de LdM. Eso explica en parte que hayan pasado más de dos años para que viera la luz el tomo final, esta vez jugando a dos bandas, con apoyo en ambas orillas del Plata. Loco Rabia en Argentina y Belerofonte en Uruguay editan conjuntamente éste, el que se anuncia como el último tomo. Y se despiden como corresponde, con 120 páginas y un prólogo de Rodolfo Santullo. No podía pedirse algo mejor, salvo, si uno se pone muy paquete, detallitos en laca en la tapa, que ahora está muy de moda (sobre todo luego del uso que Purple Comics le dio a la novedad en su excelente Panteras).
Igual que en los tomos anteriores, la tira "Mendieta Recibe", de Industrias Lamonicana, queda afuera, entiéndese que porque es una pieza de actualidad y no combina con la atemporalidad de las restantes historietas.

¿De qué se trata?
Nuevamente seis son las historietas que componen esta entrega final. Todas vieron la luz, como es habitual, en Facebook para luego ser llevadas al papel.

La Leyenda de Taku, de Manu Perotti y Tony Ganem
¿Les chimento el nombre del pollito?
El nombre completo del pollito es...

Tras los hechos del episodio anterior y los del primer episodio, publicados ambos en los números anteriores, el tribunal de E.P.I.C. le asigna al Pollito protagonista una nueva misión. Debe dirigirse a Japón para derrotar a un Dragón. Nada de lo que hubo en las entregas anteriores se ha perdido: el pollito cuyo nombre desconocemos sigue siendo reconociblemente porteño en sus actitudes y lenguaje, su despiste y nula atención a otra cosa que a su ego hace que piense que es a un ladrón al que debe vencer. Con voluntad de diamante y coraje de talco, volverá a vencer en donde otros fracasan y a fracasar en donde debería haber vencido. Un corolario perfecto que sigue dejando ganas de más. Ojalá alguien le edite un libro entero a este personaje.

El Rey de la Ruta, de Gerardo Baró
Toda la onda. Gerardo se luce de verdad.

Hay un levísimo cambio en el estilo de Gerardo en esta historieta, respecto de las dos anteriores. El trazo en aquellas se veía un poco más... ondulado, por no decir tembloroso, que creo que no corresponde porque se nota que Gerardo mide cada trazo que da. La evolución va hacia un lugar más cartoon que las piezas previas, pero no por eso menos truculento en lo que sucede. Recordándome un poco a La Autopista del Sur de Cortázar, otro poco a la saga de Mad Max, un grupo de vehículos parece haber quedado atrapados en un puente, a causa de un embotellamiento y un derrumbe, en lo que aparenta ser una situación apocalíptica. Pero aquí no parece eternizarse el embotellamiento en un juego de narración y temporalidad donde a la vez parecen pasar horas que semanas, como en el cuento de Cortázar, aquí ya han pasado veinte años. Una novedad que se mueve por la ruta desde el norte llega amenazante, pero tampoco se vienen los salvajes en jeeps modificados a cagar a todos a tiros, como en Mad Max, tan solo viene lo peor que a un rey de la quietud puede ocurrirle: volver a moverse.
Con todo, el final más feliz que le haya leído a Baró en las tres entregas. Incluso un miembro de la Liga del Mal a veces se apiada de sus enemigos.

La Logia Blanca, de Patricio Plaza
Cosas que se hacen por amor.

Plaza siempre mezcla religión, alguna situación ordinaria, y un nudo sobrenatural en el medio de la trama. Su dibujo ha ido evolucionando por un camino parecido al de Baró, con un trazo que se ha vuelto más sereno y prolijo, y guiones que se han ido alejando del grotesco, a favor de humores más elaborados. La base sigue ahí, un muchacho que busca a su amigo que se marchó sin más explicaciones que las de una carta, y ha caído en manos de lo que parece ser una secta religiosa. El joven quiere rescatar a su amigo en el momento del rito magno de la Logia. Lo sobrenatural, como es costumbre en los guiones de Plaza en LDM, viene a trastocar el tono que venía teniendo la historia y a resolver y revelar lo que estaba oculto. No les espoileo el final para que puedan disfrutarlo, aunque convengamos que leerlo sabiendo el final no ha mermado el disfrute.

Video Home- Pesadilla Analógica, de Industrias Lamonicana
Tan acabado, tan preciso, tan perfecto es el estilo de Industrias Lamonicana que se comprende que sea, junto con el de Tony Ganem, el estilo que menos evolución presenta entre el Tomo 1 y esta entrega Final. El guión, en cambio, en esta ocasión es de lo menos paródico y cómico que haya presentado. El título, me animo a decir, se queda corto para describir lo que sería, de llevarse al cine, una excelente y estremecedora película de terror, como una versión argenta de IT mezclada con La Llamada, pero sin payaso, sin la nena del pozo, sin "seven days" al atender el teléfono. Ya les digo que aprovechen que lo tenemos a Andy Muschietti para que lleve esta historieta a la gran pantalla.
Y un aplauso para el manejo eficaz de registros diversos sin cambiar una gota de su estilo de Lamonicana. De verdad se pasa, el pibe.

Las Perras Diamante, de Diego Simone
¿No llegaron a leer el nombre
del pollito? Es que me quedé
sin espacio. Mala mía...

Esta historieta está llena de referencias a los trabajos de toda la LDM. En la página 2 aparecen Pomeranik y Ramirito (Historieta 6, Tomo 1), en la siguiente página, aparecen el Pollito de E.P.I.C. y Weng (Historieta 5, tomo 1), dos páginas después aparecen el cazador de monstruos y el chinito del casco de El Rey del Terror (H3, T1) y también aparece en un cuadrito el protagonista de la historieta anterior. Ahí lo que pude reconocer. Sobre el estilo y guión de Simone, lo que hay no es evolución, sino versatilidad. Ninguna de las tres historietas de Simone en LDM se parece a la otra, ni en temática ni en estilo. Aquí es una aventura de tono futurista con algún elemento sobrenatural y donde en la primera hubo truculencia y en la segunda terror cruento, aquí hay genitalidad. Es la pieza que más grita que la historieta no es un arte exclusivamente para niños. Una ex rockera devenida en cazadora de tesoros se enfrentará a su ex-frontman para obtener una pieza invaluable, y su rival está preparada para su llegada.
¿Entendiste algo? Bueno, yo casi no entendí nada, pero como bien dicen al final, y sin espoilear, valió la pena el viaje.

Marina, de Pablo Tambuscio

En mi ejemplar de este
libro tengo a este
personaje dibujado por el
autor junto a la dedicatoria
y la firma. Un lujo.
 
Tambuscio es otro que parece pararse en la versatilidad de cambiar el estilo para adecuarse al tipo de historia, pero así como sus guiones mezclan lo costumbrista con lo tenebrosamente sobrenatural, los cambios de estilo llevan claramente el sello inconfundible de su trazo. Sin parecerse estilísticamente, es como lo que pasa con Lucas Varela: no importa cómo dibujen, si es más serio o más cómico, más realista o más caricaturezco, siempre se nota que es un dibujo de él. Igual sucede con Pablo.
En esta historieta, la que parece una situación frecuente de vecindario, de vecino joven que no mide el volúmen de la música y vecinos ancianos que se quejan, deriva en una situación extraordinaria, en la que el protagonista, más que las de Caín, pasa las de Ulises al pasar por la isla de Strómboli, sin atarse a mástil alguno y sin ponerse cera en los oídos.
Siguen debiéndonos datos de los autores en el libro. De veras, muchachos, a esta altura ya debieran haber entendido lo importante que es conocer a estos villanos que conformaron la Liga y nos deleitaron haciendo sufrir a héroes y antihéroes en una docena y media de historietas. Otro poroto para El Antro, dicho sea de paso.
Lo que deja esta trilogía genial son ganas, muchas ganas de leer más de lo que puede ofrecer esta gente, que en varios casos se las rebuscó para demostrarnos que lo que ya parecía perfecto en el primer tomo, podía mejorar aún más.
¿Deberemos esperar dos años más?

¿Quién debería comprar La Liga del Mal - La Cuenta Final?
Reitero la referencia de la primera reseña: "
Seguramente el libro te va mejor si te gustan las aventuras que si sos un enfermo de los superhéroes, un otaku que no puede consumir nada que no se vea como si saliera en la Shonen Jump o un cerrado de la historieta costumbrista. O sea, si sos cualquiera de esos, más que amante de la historieta sos un necio y no merecés leer nada, ni Gaturro siquiera." Pese al cambio de editorial, a los cambios de estilo, de temática o de onda, es bueno ver que la calidad no cayó ni un ápice y que, como el dibujo de algunos de los miembros, evolucionó para mejor en cada tomo.
Este tomo marca un final, pero ya sabemos que los finales, en historieta, anteceden siempre a nuevos comienzos. Que así sea.


MAX KING

lunes, 26 de marzo de 2018

Miguel Ángel Buenas Noches

Revista formato 21,5 x 11,5 cm, 24 páginas color, tapa y retiraciones a color, encuadernado a grapas. Guión: Kokin Kokambar (http://kokambar.blogspot.com.ar/) Dibujo: Juan Pablo Curia (http://locuriatoons.blogspot.com.ar/) (FB: https://www.facebook.com/locuriaboy). Edita (sin acreditar) Ediciones Pollofante (https://www.facebook.com/edicionespollofante/)
Esta tapa contiene dos spoilers, pero no se van a dar
cuenta hasta que la lean.
¿Qué onda?
Este tomo salió en lo que Kokin Kokambar denominó "Un fin de año a todo culo" junto con la anterior pieza de Kokin que reseñé, Historietas Extraordinarias 1, y la reedición de Huevos Fritos del Espacio, además de otras cosas. En esta ocasión, Kokin convocó al dibujante e ilustrador Juan Pablo Curia para que ponga en viñetas esta historia que empieza donde otras historias terminan. Vaya uno a saber por qué aciago motivo Kokin omite poner el sello de Pollofante Ediciones (su editorial) en la tapa, o algún pie de edición informal. La cosa es que sabemos que la editó él. Y vaya edición, merecedora del "a todo culo" para lo que es una modesta editorial como la de Kokin (modesta en recursos, no en intenciones). Y es que el dibujo de Curia merece ser reverenciado con una edición a todo color en papel ilustración de buen gramaje. Por ahí algunas páginas no quedaron bien centradas luego de la cizalla (sospecho que se usó una plancha doble carta y se la cortó al medio, para economizar sacando dos ejemplares por cada impresión), pero en nada se pierde la gracia de estas 24 páginas que parecen estar pensadas como tiras, un ámbito en el que Kokin se mueve muy bien.

¿De qué se trata?
No vamos a espoilear nada si decimos que Miguel Ángel, que ya aparece en la tapa con su aureola y sus alitas, se muere en esta historia, en parte porque la tapa lo deschava y en parte porque se muere en la primera viñeta de la primera página, así que su deceso es apenas el principio de la historia.
No es exactamente una historieta infantil, pero no por el
golpe bajo del protagonista que se muere, precisamente
Miguel es recibido en el cielo por San Pedro, y lo que sigue es un desfile de situaciones absurdas y divertidas muy en el estilo de Kokin, pero ilustradas por Curia con un estilo cartoonero bastante de la escuela de El Bruno. Hacer un guiso, conocer a la abuela que no se conoció en vida, enterarse del destino eterno de los padres, darse cuenta que se murió y conceguir un trabajo en la patria celestial es lo que a Miguel Ángel Buenas Noches le va a ir pasando en las páginas de esta revista. Despistado como es, el protagonista ni siquiera se buscó ese destino y en su despiste y sorpresa el bueno de Kokin va colocando cada gag.
El final del ejemplar también está deschavado por la tapa, pero recién te avivás de eso cuando llegás a esa última página, lo que convierte a esta obra en una que se autoespoilea de entrada para que las vueltas de tuerca no te distraigan de los momentos cómicos que hay adentro.
¿Quién debería comprar Miguel Ángel Buenas Noches?

La dura verdad en la cara.

Si seguís a El Bruno, en especial su laburo que no es para niños, como Malena la Nena Alcohólica, el estilo gráfico de Juan Pablo Curia (nombre de Papa, apellido de colectivo religioso) te resultará más que familiar. Con recursos y elementos propios, uno puede ubicarlo en una misma escuela gráfica con el autor de Humor Etiliko y Escuela de Monstruos. Es una forma muy agradable y graciosa de dibujar cosas de cierta gravedad, como la muerte. Y eso ayuda mucho a la historia que Kokin escribió.
Obviamente que si sos fan de Kokin, ésta obra la tenés que tener. Aún cuando él no la dibuje, su toque está en el guión, y es claramente una obra suya, aún sin los tópicos más comunes en sus laburos. Las labores de ambos se complementan y acomodan al otro muy bien, y a menos que quieras que la historieta sea un ámbito bucólico para tratar temas serios y sin espacios para reírse y entretenerse un rato, no vas a tener problemas en disfrutar de las desventuras de Miguel Ángel, en su historia que empieza donde todas las demás terminan.


MAX KING

domingo, 18 de marzo de 2018

METALE FIERRO 2: Fierro etapa 3 Volúmen 4

Levante la mano el que extrañe a Chichoni.
Disculpame, Fede, sos un capo, pero no por
esta tapa, pese a que está bien hecha.
La última vez que escribí esta sección, Fierro era una revista mensual, estaba por llegar a los 100 ejemplares y nadie concebía que fuera a terminarse, aún pese a lo irregular de su calidad. Entre aquella nota de julio de 2014 a hoy, y cambio de gobierno (y de color político) mediante, Fierro etapa 2 halló su final, aunque superando los números de su primera época. Fue un final anunciado, en parte porque la calidad cayó y en parte porque los propios directores avisaron que se acababa. Los malpensados asumen que, más que la insistencia de Sasturain de publicar la versión de Zenitram de Quattordio, lo que le dio el golpe de gracia a la revista fue la caída de la pauta oficial que arribó con el nuevo gobierno. Yo creo que todo aportó y que, sin insinuaciones políticas, había que hacer un cambio.
El cambio vino de varias maneras: Sasturain fue relevado de su cargo de frontman y co-director, quedando relegado a su posición inamovible de dueño de la marca, Lautaro Ortiz tomó las riendas en solitario junto con la redacción de la editorial, que ahora viene al final del tomo, la revista tiene una casi fanzinera periodicidad trimestral, el precio se elevó a 100 pesos y la cantidad de páginas a 100 (contando el pliego de la tapa). Además de eso, en vez de "número", ahora la revista se presenta en "volúmenes" y el subtítulo perdió su nacionalismo, aunque no su pretenciosidad: LA HISTORIETA.
El interior de la revista, hasta aquí, nos dice que el cambio no favorece mucho más a esta etapa que a la previa, respecto de la etapa original. El rumbo que parece tomar la FIERRO fluctúa entre "más cantidad que calidad" y "menos es más pero tampoco la pavada".
¿Leyeron mi reseña de "El Antro Nº1" de hace unas semanas? Bueno, si Lautaro Ortiz me considerase algo más que un flaco que escribe un blog, si es que siquiera supiese de mi existencia, claro, poco estaría haciendo para cerrarme la boca cuando digo que aquella modesta revista de Vendetta Ediciones es lo que debería ser la Fierro hoy. Seguramente Ortiz tiene planes para la Fierro que no tienen nada que ver con los que Leo Figueroa tiene para El Antro. Lo que yo quisiera saber, viendo el contenido de este volúmen 4 es QUÉ PLANES SON ESOS.
DÓNDE SE PARA UNO
La filosofía de este sitio es darle al lector una referencia de desde dónde uno habla del objeto de una reseña. Es un ejercicio no de objetividad, sino de honestidad, cosa por demás infrecuente en la crítica en particular, y últimamente también en el periodismo en general. En primer lugar, yo entiendo que, siendo una palabra derivada de historia, la historieta debe contar justamente eso, una historia. No se trata de una regla rígida, ni hay que cumplir el esquema occidental de tres actos, sí se trata de que la historieta diga algo, y que lo diga con la suficiente claridad como para que el lector pueda, con una primera lectura, sacar alguna cosa más o menos en limpio de lo que acaba de leer. Aún los números más flojos de la vieja Fierro cuentan algo. El Antro es breve y tiene historietas cortas y episódicas, y uno cierra el ejemplar y puede decir aproximadamente que pasó en esas páginas (la tropa de soldados con poderes llegó a un refugio, los asaltantes mataron a los competidores y subieron al tren, un periodista saca una foto comprometedora de un superhéroe y fracasa al tratar de vendérsela a los supervillanos). Lu Comics, reseñada hace dos lunes, tiene chistes que acaso duran una viñeta, pero al terminar uno encontró muchas historias pequeñas (historietas, si te parece también) tensiones entre situación y remate que están contando algo. Y eso es lo mínimo que le pido a una historieta, y más a una revista que se llama a sí misma "LA HISTORIETA".
Y ASÍ VIENE LA COSA
Entre las cien páginas (94, si le restás el pliego de la tapa) Fierro dedica las páginas 37 a 56 a rescatar el MANUAL DEL GORILA de Del Peral y Kalondi, que se publicara en 1964. No hay historieta estricta acá, sino textos de uno e ilustraciones de otro, pero lamento decir que es la papa más fina del volúmen, sin desmedro de otras piezas que rescato del océano gris que compone el ejemplar.
En el resto, la impresión general que este cuarto volúmen de FIERRO me da es que la idea que Lautaro Ortiz tiene de lo que debe ser LA HISTORIETA es FEA. Aunque algunas historietas tienen algún balance entre la belleza gráfica y la narrativa (la de Santullo y Jok, por ejemplo) todas las historietas parecen haberse decantado por una u otra, y se ciñeron a un molde estrecho y calculado para que la revista no le pueda dar de comer a las otras editoriales, como se jactó
Lautaro Ortiz muy polémicamente, en una entrevista, que la Fierro previa hacía con todas esas historietas episódicas que luego eran recopiladas por sellos como Historieteca.
Seré malpensado, acaso, pero las historietas de una o dos páginas donde no hay lugar para el desarrollo, debe ser frustrante para los pibes que convocaron, todos llenos de ganas de jugar en ese equipo de primera que es la FIERRO (el único equipo de primera que hay, en el inexistente mainstream nacional, sin grandes editoriales de historieta que pongan sus materiales nacionales nuevos en los kioscos de diarios), toparse con tan estrechos márgenes de maniobra que ni siquiera les permiten tirar el jamón del medio aunque sea en fetas.
Si ésta es la visión de Ortiz de lo que
debe ser LA HISTORIETA, alguien
debe recomendarle un oculista con
suma urgencia, sí señor.

Hasta lograron que no me guste lo que hizo Sémola Souto ni lo de Fede Pila.
Lo peor de todo es comprobar que, tras estos nuevos cuatro volúmenes de la renovada Fierro, lo que me rompía las bolas de la etapa anterior no fue parte del cambio. Lo ecléctico de la selección de autores sigue generando la misma alternancia entre números aceptables y números apenas pasables. Y la existencia de El Antro hace que lo "apenas pasable" de Fierro se perciba todavía más "apenas" y menos "pasable".
Es una pena sacarse de encima los desafortunados esmeros de Juan Carlos Quattordio con los superhéroes (esmeros que podrían haberse rumbeado a temáticas más acordes a su capacidad humorística que adaptar el libro de Sasturain) para acabar poniendo dibujos con tachones de Iván Riskin. Pero quizás ahora la historieta es eso, capaz Lautaro tiene esa visión y va tras ella, busca a las nuevas generaciones de lectores, y yo soy un anticuado que quiere leer historietas que se entiendan y que no parezcan arte abstracto o coneptual. O capaz quiere volverse una especie de mecenas de artistas comiqueros de vanguardia, y piensa que lo figurativo y claro ya fue y que lo nuevo es feo, ininteligible y se pasa de las convenciones (las de la historieta y las de historieta). O tal vez es todo eso junto y además que nadie pueda juntar todos los trabajos y convertirlos en una historieta coherente que puedan editar Historieteca, Domus o Loco Rabia, vampirizando el apoyo generoso y visionario que él le hizo a esos autores que no los conocía nadie en su país de no ser por la FIERRO.
No sé, hubiera querido reseñar el número pasado, que tenía mejor promedio y se parecía más a lo que a mí me gustaría que fuera la Fierro: una revista que no te haga sentir que gastaste tu vista al pedo en la mitad de las páginas.


MAX KING

PD: en serio, ni me voy a dignar en reseñar en detalle el contenido, pieza por pieza, como hice la vez pasada. He mencionado algunas piezas que quería destacar para bien o para mal del ejemplar, y por lo demás no quiero tener que decir de algunos autores que respeto cosas que el resto de su obra no merece por culpa de lo que han hecho en este volumen 4. Ojalá en tres meses todos se rediman al menos un poco... y que Vendetta saque más números de El Antro.

lunes, 12 de marzo de 2018

Daily Life of Séfora

Libro formato 20 x 14 cm, 96 páginas blanco y negro, tapas y retiraciones a color, encuadernado rústico. Autor: A.C. Puig (http://acpuig.com/) Edita: Editorial Módena. (https://www.facebook.com/EditorialModena)

¿Qué onda?
Tenía mis dudas antes de decidir hacer esta reseña. Es que el tomo me encantó y cuando empecé a investigar encontré que el autor es Español y esto hace al tomo la primera edición internacional encarada por la editorial de Fernando Biz, y eso es muy profesional. Una charla con el editor me aclaró las cosas: Fernando no está ganando un mango por editar este tomo, ya que la mayor parte de lo que entra paga los honorarios del autor y el resto se va en promoción y participación en eventos. No ganar un mango es el espíritu de un fanzine, y eso hizo que esta pequeña maravilla del manga en castellano se gane su lugar en este blog.
Si hablamos del autor, Aaron Castagno Puig es un dibujante de manga español que en el 2014 se había juntado con colegas para hacer un fanzine llamado Tamago Duro (https://www.facebook.com/tamagoduro/). Para ese fanzine, Puig se la jugó a crear a su primera protagonista femenina, Séfora L. Biz, mangaka él también, no pudo evitar llenarse los ojos de emoción al descubrir este delirio que tiene todo lo que nos supo ofrecer en República Gada, su opera magna: situaciones absurdas, muchos momentos muuuy sexys, una mascota parlante, referencias a otros mangas o animés, alguna que otra burla a los clichés de género y una protagonista ingenua pero con carácter. La diferencia radica en el tipo de universo. Allí donde Biz nos dio un realismo con toques grotescos que descontracturan (a manos del Profe, generalmente) aquí Puig coloca las cosas en una realidad donde un portal se abrió y cosas ridículas y aterradoras han entrado, siendo Séfora presumiblemente una de esas.
Biz optó por adaptar algunas partes del original (que está en perfecto castellano de la península) y aunque hay cierto choque entre los textos que quedaron sin cambiar (donde hay verbos en segunda del singular y plural que siguen siendo tú y vosotros en vez de vos y ustedes), debemos concederle a Fernando que se las rebuscó para que los cambios obren en favor del público argento, poco acostumbrado al duro argot popular de los españoles, donde la guita son perras, el arma es una pipa, matar a alguien es cargárselo, la yuta es la pasma y algo jodido es bien chungo. ¡Y yo que pensaba que todo se reducía a jolín mola mogollón! ¡Qué gilipollas!

No, que la historieta es española. ¿De dónde sacás que
está ambientada en la Argentina de los años 90?
¿De qué se trata?
A mí no me engañan, y al resto del público tampoco, Séfora es una diablita que salió del inframundo en la explosión que le ocasionó una amnesia. Una jovencita, sexy, hermosa diablita con la perfecta combinación entre un rostro de angelito y un cuerpo para ganarse el infierno. Alegre, divertida, pero con cambios extremos en su personalidad, que el autor afirma que se trata de bipolaridad pero si leés media página del manual de psiquiatría sabés que no es pero está fasshonaburuna que los cambios de humor repentinos se los catalogue vulgarmente como bipolaridad. Séfora va de una personalidad alegre a una hiperagresiva y violenta (sin rasgo alguno de la depresión habitual en los bipolares o incluso en los ciclotímicos).
Psiquiatría aparte, K.J., a quien Séfora llama cariñosamente "Cari", es el hijo del investigador que causó la explosión que provocó la amnesia de la chica. Sintiéndose culpable, se hace cargo de cuidar a Séfora hasta que recupere su memoria. Ella está convencida de que Cari es su novio, pero lo cierto es que no. Nunca entenderemos por qué el robusto y bonachón K.J. no saca partido de esta situación, aunque sea para darnos gusto a los lectores, pero bueno, se supone que él sabe cosas que nosotros no, y mucho de la culpa opera en eso también.
Para que no nos olvidemos (como Séfora) de la naturaleza infernal de la protagonista, dos secundarios regulares acompañan a K.J. y su protegida: un gato infernal llamado Mortimer que escapó del infierno y es la mascota de Séfora, y el mismísimo Lucifer, que viene de a ratos a jugar a la Play con Mortimer, a quien tuvo que dejar salir del infierno por perder con él una partida de Scrabble.
Situaciones absurdas, momentos de destrucción monumental, paredes, techos, manzanas completas destruídas por las ocasiones en que Séfora libera sin querer sus poderes, mezclados con escenas de una absoluta ingenuidad y no nos olvidemos de cantidad de viñetas sexys que te hacen pensar en conseguir el teléfono del laboratorio del papá de KJ y pedir tu propia diablita desmemoriada.
¿Quién debería comprar Daily Life of Séfora?
Así es como se ponen los puntos sobre las íes en
casa de K.J.

No hay realmente ninguna escena zarpada que te haga pensar en que tus infantes no deben leer ésto, pero la dosis de sexy quizás sea muy alta para prepúberes, y en las primeras páginas Séfora recibe tres impactos de bala bien gráficos, así que vamos a ubicar el rango etario para lectores desde los 11/12 años, o sea, hacia el final de la pubertad, nomás porque tengo casi 42 años y derecho de ser un poco ortiba. Es decir, en Bienvenidos a República Gada hay varios desnudos, de esos que causaron que Fernando Biz tuviera que mudarse de cuenta de Facebook varias veces, y acá Séfora no pela siquiera una sombra de pezón a través de la tela, pero no necesita jamás mostrar nada. En serio, K.J. ¿Qué te pasa? ¿No tenés sangre en las venas, chabón? En fin. Por lo demás, esta historieta requiere muchísimo menos conocimiento previo de los clichés de género que cualquier otra comedia de las que publica Módena y casi ni hace falta que te apasione el manga para poder disfrutar y reír con Daily Life Of Séfora. Si Biz no me hubiera abierto las puertas del Manga con Bienvenidos a República Gada, Séfora lo haría igual de bien, y sin explosiones desmemorizantes.


MAX KING

domingo, 4 de marzo de 2018

Tomás y sus Mundos

Libro formato 14,8 x 21 cm, 45 páginas blanco y negro, tapa ilustración grueso a todo color, retiraciones blanco y negro, encuadernado rústico. Autor: Luciano Giráldez (Blog: http://lucianogiraldez.blogspot.com.ar/) (Página FB: https://www.facebook.com/Luciano-Giraldez-Dibujos-100163456721625/). Edita La Duendes (http://historietapatagonica.blogspot.com.ar/).


En la tapa, diversas versiones de los tres protagonistas.
en la contratapa, los invitados, con mucha autorreferencia.
¿Qué onda?
Si algo llama la atención cuando uno mira la currícula de Luciano Giráldez es lo intensa que es en tan poco tiempo. Este pibe, a la edad en la que yo recién empezaba a despegar en el ambiente fanzinero, ha recorrido un trecho significativo. Desde su origen ilustrando libros para EDEBÉ, a su actualidad con su taller propio de dibujo, pasando por publicaciones como Comiqueando (en su formato web), Cripy, Alegría o Barcelona, y su labor como parte del equipo de dibujantes de Tino y Gargamuza, bajo la batuta de Gabriel Marchesini.
También se las rebuscó para estudiar un toco: Diseño Gráfico en la UBA, Historieta con Oswal, dibujo humorístico con Garaycochea y caricatura con Jorge de los Ríos y Santiago Dufour. Y todo antes de los 27. Yo a los 27 el mayor orgullo que tenía era no haber tenido caries (y ese año mi dentista me encontro cuatro). Luciano publica esta tira en el sitio de La Duendes hace bastante, y el presente tomo recopila las publicadas entre julio de 2016 y abril de 2017, así que el material es de lo más fresco que tenemos para reseñar.
¿De qué se trata?

Referencias Pop, Referencias Pop
everywhere!
Definitivamente orientada a un público menudo (que es el modo canchero en que los adultos no asumidos de nuestra madurez evitamos decir "infantil" porque nos suena muy formal y de viejos) la tira narra las "aventuras" de Tomás, un pibe de 12 años con una gran imaginación, que vive su vida entrando y saliendo de estos mundos imaginarios que son su forma de ver más divertida y apasionante su vida. Lo acompañan sus dos amigos, la aventurera Lola y el levemente nerd Hugo. Ir a la Escuela, pasar un examen, jugar una partida de RPG en la compu en red con sus amigos, leer cuentos en clase, soñar con tus superhéroes favoritos, todo se tiñe de los mundos de fantasía de Tomás, y Luciano no desaprovecha la ocasión para colar sus otros personajes, en un acto de autobombo y autorreferencia que no pienso reprochar, porque yo haría lo mismo. Tampoco se priva de tirar referencias de la cultura pop, tanto propias de esta tira como de la mano de sus otros personajes.
Donde se nota su experiencia en la animación es en la caracterización y la simpleza del trazo. No obstante eso, sería genial que los personajes tuvieran un poco más de dinamismo, porque a veces se ven un poco duros. Pese a eso, hay que reconocer que no hay nada que moleste la lectura y se agradece que siempre sea claro lo que pasa en cada viñeta. También merece reconocimiento el trabajo de remaquetación de página, ya que originalmente Tomás y sus Mundos era una tira apaisada, y las viñetas se reposicionaron para entrar en el formato de libro. No hay en el libro créditos que indiquen quién hizo el diseño, así que asumimos que el mérito es de Luciano, tanto del laburo de adaptación como el de las tiras originales, que por lo que vi en la web de La Duendes, así como están concebidas originalmente, no dan ningún problema para adaptarlas.
¿Quién debería comprar Tomás y sus Mundos?
Dijimos que está dedicado al público infantil, de preferencia de menos edad que los protagonistas, que funcionarían igual de bien si en vez de 12 tuvieran 10. Yo a los 12 ya tenía pelusa gruesa en el bozo y estaba loco por una compañera de grado que anduvo con medio Séptimo B (la otra división), así que imagino que los púberes de la edad del protagonista ya están pensando en otra cosa y les costará más identificarse conTomás.
En definitiva, la variedad de géneros tratados, el estilo y las edades de los protagonistas apuntan a un público infantil/prepuber con gustos variados y aún no secuestrados por la exclusividad gráfica del Animé.


MAX KING

lunes, 26 de febrero de 2018

Panteras

Libro formato 23 x 16 cm, 124 páginas blanco y negro, tapa y retiraciones a todo color, encuadernado rústico. Guión: Eduardo Mazzitelli. Dibujo: Enrique Alcatena. Edita: Purple Books (https://www.purplebooks.com.ar/) Facebook Oficial: (https://www.facebook.com/PurpleBooksOficial/)
Ninguna imagen digitalizada, foto o escaneo le hace
verdadero honor a la tapa de este magnífico ejemplar.
¡No somos dignos, Purple Books!

¿Qué onda?
No contentos con estar consolidándose como autores y como autoeditores con un gran nivel de edición y una seriedad a toda prueba, las mentes maestras de Purple Books (Scarano, Sciamarella y el prolífico Lea Caballero, quien oficia de director) se agenciaron a dos verdaderos grossos de la historieta argentina y les editaron un libro a su altura que, créanme, en sus detalles de calidad le pasa el trapo a más de una editorial de las que gozan de más historia editando comics argentinos. Este libro, que yo conseguí recién este 2018, por colgado, más que nada, salió a principios de 2017, por lo que es imposible decir que se cuelga de las tetas del estreno de Pantera Negra (2018), la peli del universo cinemático de Marvel, pese a lo que puede sugerir el retraso con el que la estoy reseñando.
Eduardo Mazzitelli (el guionista de historietas, no el histórico director de cámaras de Canal 13) y Quique Alcatena han colaborado en numerosas ocasiones, con piezas como Rakshassas y Kinnara, Shankar (editado por Loco Rabia), El Sable y el Laúd (D+I ediciones), Metallum Terra, La Estirpe Maralha o Yanayag (Napoleones Sin Batallas), y ahora suman otra obra conjunta en este tomo perfectamente editado por Purple Books. Calidad de impresión (y hay que sacar bueno al laburo de Quique, con esos hermosos negros plenos, y los medios tonos totalmente manuales, hechos con prolijas rayitas, lo que lo emparenta con el mejor Brian Bolland, al menos en lo que a mi modesta opinión respecta) y dos particulares detalles de lujo en la tapa que le confieren al tomo un nivel de edición muy infrecuente en el mercado local: Las letras del título y los ojos del personaje, en la tapa, y una escena destacada y
el isologotipo de la editorial, en la contratapa están impresas en satinado, mientras que el isologotipo y nombre de la línea de producto del ejemplar (Purple Books Masterworks) están impresos en tinta dorada. Si eso no es tratar al producto y a los autores con respeto y admiración, cerremo' todo y vamolón!
Por todo lo dicho y aunque Lea Caballero es más de una década más joven que yo, tengo que decirlo: cuando sea grande, quiero ser como él.

¿De qué se trata?
No, no es T'chala, es una verdadera fusión
hombre-pantera, no un mero disfraz hi-tech.
Quique explica en el prólogo las influencias causaron la concepción de las historias de este libro, las historietas "Tarzán", y "La Hermandad de la Lanza". Especialmente se esa última es de donde más abrevaron los autores, con la firme intención de reflejar toda la magia, la intriga y la aventura épica en el África profunda.
En una movida que me recuerda a El Libro de las Tierras Vírgenes, de Rudyard Kipling, el tomo contiene una historia principal, la que otorga el título al libro, compuesta de varios capítulos, y tres historias cortas, todo englobado en la serie "Timbuba, el mundo perdido".
PANTERAS narra el camino de pérdida, maduración, venganza y descubrimiento de Nabadru, el hijo de un brujo que muere misteriosamente en el ataque de una orden secreta de guerreros pantera. A través de varios episodios, veremos crecer a Nabadru, planear su venganza, mezclarse con sus enemigos y llegar a lugares inesperados en un camino lleno de intrigas y engaños donde nada es lo que parece.
¿Sabés qué es dibujar bien? Acá tenés todo
lo que está bien en el comic. Bello, dinámico,
inteligible, claro, bien compuesto, y es apenas
el recorte de una viñeta dentro de una página..
EL REY TUVO UN AMIGO
El líder de un próspero reino africano tiene una reina que se aburre. La visita deseada pero subrepticia de un viejo amigo del rey, un poderoso guerrero al que el rey le salvó la vida antes de llegar al trono, modifica por completo la vida de la reina, deseosa de una aventura.
EL ESCLAVO
Un indómito esclavo, fuerte e invencible, esperanza con su presencia a esclavos y con temor a sus opresores. Es un bestial esclavo que no se somete y que no conoce el dolor, y los esclavistas no quieren matarlo por temor a que se torne leyenda y cause levantamientos entre los esclavos. Hartos de esta situación, los opresores envían a su mejor general, un veterano de mil batallas que nunca conoció la derrota, para hacerlo caer. Ambos conoceran en el enfrentamiento aquello que desconocían.
LA CANCIÓN DE MURA WATO
El joven hijo de un guerrero encuentra una relación entre una melodía y la felicidad, y dedica su vida a buscarla a través del estudio de la ciencia y la magia, sin resultados, y más necesitado de saber su origen a cada ocasión en que la melodía aparece como un mantra que trae felicidad. Así seguirá a través de las muchas situaciones felices y tristes que enfrente, buscando el origen de esa música, hasta el fin (de la búsqueda, de su vida, de ambas).
¿Quién debería comprar PANTERAS?
Alcatena dejó clara la referencia: historias de aventuras, de magia y de épica ambientadas en la profundidad de África. ¿Tarzán? Sí, un poco. ¿Hermandad de la Lanza? Bastante. No es vana la referencia al libro de Kipling que, aunque ambientado en la India, tiene su paralelo en selva, misterio, aventura, misticismo e intrigas.
Lo que diferencia a esta obra de las de los dos humanos perdidos y criados por animales (Mowgli y Tarzán) es el total protagonismo de los humanos y el rasgo distintivo que unifica a todas las historias de esta serie: NADA, pero NADA NADA es finalmente lo que parece.


MAX KING

domingo, 18 de febrero de 2018

Lu Comics Nº 3 Madre de Pingüinos

Fanzine formato A4 doblada al medio (15 x 21 cm) 20 páginas papel obra blanco y negro + tapa papel ilustración a todo color, sin retiración, encuadernado a grampas. Autora: Lucía Lanzani (http://lucomicsenesp.tumblr.com/). Edita: LuComics (http://lucomics.com/).
No se dejen engañar por el trono de espadas.
La verdadera amenaza es la ternura de ese pingüino,
capaz de entibiar el más frío corazón de un white walker.
¿Qué onda?
Lucía Lanzani es una muy joven traductora de inglés en sus veintes que entre vicios como las series de TV, los videojuegos y rascarse el higo, también dibuja. Su dibujo no es ni detallado ni exquisito, en la tapa uno sabe que es el trono de espadas porque la forma es muy icónica, pero justamente ahí, y en su capacidad para observar con humor su vida diaria es donde radica el verdadero fuerte de esta autora, y lo que me hizo seguir comprando su tercer número luego de esperar pacientemente a encontrarla con material nuevo en Dibujados, tras devorar con fruición y grata sorpresa sus dos primeros números.
Chequeando el material de su sitio web y blogs originales, me topé con una noticia que me hizo tenerle a esta chica un especial aprecio: en mayo de 2016 su mamá falleció. Entendí mucho su anuncio porque, además, ese mismo año yo perdí a mi mamá también, y tenía internado a mi papá, que fallecería el mes siguiente, mientras Lucía perdía a su madre.
No sabés cómo te entiendo, Lu.

¿De qué se trata?
Básicamente se trata de las tiras cómicas que Lucía publica en su blog. Están protagonizadas por ella, sus padres, su novio y sus amigos, y por un único personaje que no tiene su paralelo en la vida real, su pingüino mascota, Cuddles. Se diría que es humor costumbrista, si no hubiese espacio para referencias pop de la TV, el cine y los videojuegos. Zombies, Halloween, Pokemon, Kirby, Harry Potter, se mezclan con afiladas observaciones sobre las contradicciones internas, los alumnos que no dan bola, las deformaciones profesionales del que trabaja con el idioma, sea traductor o profesor, la adicción a la computadora, los viajes en subte o los desafíos de la vida adulta en una persona joven (si los 30 son los nuevos 20, los 20 son una extensión de la adolescencia, pero con presupuesto propio, porque ya laburás y no te estarían manteniendo tus viejos).
Todo eso recibe la aguda mirada cómica de Lucía, con un dibujo que, sin descollar, cumple el objetivo básico de toda faz gráfica: que se entienda lo que se ve. Y que se entienda, más allá de que uno siempre espera manos con dedos y algo más de ayuda en las poses expresivas, en estos tiempos en que el humor en internet es gráficamente deficiente y va de figuras deformes sin copyright (porque nadie querría hacerse cargo de esos monigotes) a simples palitos (stick figures), Lucía hace un muy buen trabajo, y la prueba está en la última página, en la tira donde Lucía se encuentra con Hermione, y con tan simples y escasas líneas, Lucía dibuja un uniforme de Hogwarts inconfundible, y sintetiza muy bien la imagen general de la poderosa maga.
El pasaje a blanco y negro de las tiras originalmente publicadas a color en internet, no obstante, hubiese merecido algún trabajo para bajar un poco los tonos oscuros, pero, como ya dije, no queda afectada la inteligibilidad de los dibujos.

¿Quién debería comprar Lu Comics Nº3?
El estilo de chistes de Lu tiene influencias del humor de internet. Si disfrutás de ese tipo de humor con monigotes horrorosos, Lu Comics te va a resultar un grato descanso para la vista. Y admito que haber tenido una madre maestra ayuda a que los chistes sobre docencia me hagan más gracia.
Salvo que tu exigencia gráfica pida autores del nivel de Uderzo, Franquin, Peyo, Mort Walker, Dik Browne o, más acá, Bill Watterson, y pretendas guiones como los de Goscinny, Fontanarrosa o varios de los dibujantes previamente señalados, deberías poder disfrutar de Lu Comics tanto como yo.


MAX KING